Como muchas otras ciudades costeras españolas, Sitges también tiene un interesante pasado como pueblo de pescadores. Sí, esta ciudad de Cataluña, ubicada en la provincia de Barcelona no podía ser menos que muchas de sus competidoras, que al igual que ella han crecido de la mano del turismo.
Queda poco del pasado pesquero de Sitges, hoy una ciudad dedicada plenamente a la industria turística, que a lo largo de los años se fue convirtiendo en uno de los principales centros turísticos de España y que aún sigue creciendo cada día más.
Sitges tiene muchísimo para ofrecer, sus habitantes orgullosos pueden dar testimonio de su patrimonio. También aquellos turistas que han pasado por sus calles; lo mismo podrían decir los futuros viajeros, que han quedado encantados con las fotos y las bondades prometidas en los diferentes folletos turísticos de las agencias de viajes que promocionan esta ciudad de la Costa Dorada, no solo como un destino maravilloso para pasar las vacaciones, sino también como uno de los principales destinos de turismo homosexual de Europa.
Por supuesto esta denominación no es nueva; desde la década del sesenta, Sitges se fue perfilando como un centro vacacional dedicado al turismo LGTTBI, y ese fue el rumbo que siguió durante varias décadas. “Hazte fama y échate a dormir”, dice una frase popular, y eso parece ser lo que hizo Sitges, ya que en los últimos años, en los que el turismo gay y lésbico se ha incrementado y se ha vuelto uno de los principales segmentos de la industria turística, esta ciudad española ha perdido muchísimos visitantes de este colectivo.
El turismo gay creció alrededor del mundo; con el advenimiento de nuevas políticas en materia de legislación de igualdad, otros destinos se comenzaron a perfilar como las nuevas vedettes, y el turista homosexual, siempre al tanto de las noticias, ha comenzado a probar otras alternativas y se ha dejado seducir por la novedad.
Se podría decir que Sitges sufrió lo mismo que otras ciudades consagradas de turismo gay, como Ámsterdam y Río de Janeiro. En este caso particular, la ciudad de Barcelona se erigió como una fuerte competidora. Según algunos estudios, muchos viajeros homosexuales empezaron a elegir a la gran ciudad como base para hospedarse, y Sitges quedó relegada a las noches en que estos deciden recorrer los 40 kilómetros que separan a un centro de otro, para disfrutar de la oferta nocturna que ofrece el centro vacacional costero.
Debido al descenso del número de turistas del colectivo gay, es que las autoridades encargadas del turismo en Sitges han lanzado nuevas campañas para recuperar a esta ciudad como un importante destino de turismo gay y lésbico.
Más allá de la especificidad, lo cierto es que Sitges es el lugar ideal para todo tipo de turismo. Desde el turismo familiar que llega en los meses estivales, hasta el turismo ecológico que tiene lugar, en especial, en la zona del Macizo de Garraf, un sector natural protegido, digno de ser visitado por sus hermosos paisajes y también por la cantidad de actividades que pueden ser practicadas en su amplio territorio. Deportes extremos y avistamiento de aves son solo algunos de los pasatiempos preferidos.
Sitges es sobre todo una ciudad cultural; divida en dos, posee una parte antigua, con hermosos edificios que recuerdan viejas épocas, y también un sector moderno, repleto de hoteles de lujo y restaurantes. Galerías, centros de convenciones y museos se multiplican en esta pequeña ciudad, sobresaliendo el Museo Cau Ferrat, con una enorme cantidad de obras de arte del modernismo español; el Museo Romántico, ideal para conocer la forma de vida de una familia sitgetana del siglo XIX, en la que también destaca una enorme colección de muñecas; y el museo del Palacio Maricel, que en una hermosa construcción expone arte marítimo y medieval.
Lo interesante de Sitges es que es un centro de turismo que no tiene fecha de caducidad. Sitges no solo reluce en verano, también lo hace durante todo el año, porque su microclima promete más de trescientos días de sol. Así que durante la época estival, los turistas de todo el mundo pueden disfrutar de las playas sobre el Mar Mediterráneo, y en otoño o invierno también pasear por la costa, degustar los exquisitos platos regionales y deleitarse con la vida cultural que esta localidad de la Costa Dorada ofrece a los recién llegados.
Los turistas gays se toparán con 4 kilómetros de costa y más de diecisiete playas de arenas finas y doradas, muy cuidadas y hermosas, para deleitarse al sol. Claro que no podían faltar las playas nudistas, como la Cala Morisca o la Playa de Balmins. Suelen ser de público mixto, aunque los homosexuales tienen sus sectores bien reconocidos.
Al contar con una amplia comunidad gay residente, Sitges posee muchos bares y negocios específicos para el colectivo homosexual, por lo que gays y lesbianas podrán elegir entre una amplia oferta de restaurantes, bares, pubs y locales de ropa de todo tipo.
La conocida “Calle del Pecado”, en realidad llamada Calle del Primero de Mayo, es el epicentro de la vida nocturna. La movida comienza cerca de la medianoche y se extiende hasta bien entrada la madrugada. Por supuesto, no es el único lugar en donde los locales nocturnos reinan; por ejemplo, la calle San Buenaventura es la más elegida por el público LGBT.
Atlántida es la disco del ambiente más conocida, pero los bares y pubs florecen cada año como el Organic Club, el Ricky, el B-Side y el Bar 7. Para el público lésbico el bar Maripili, donde las chicas lesbianas van a juntarse para luego recorrer otros locales nocturnos de la zona, porque en Sitges salir de ronda es una de las actividades preferidas de los que llegan a enamorarse de esta ciudad, que cada vez son más, porque esta localidad española tiene mucho para ofrecer a los visitantes.







