España es uno de los países más elegidos por el turismo internacional de toda Europa. En su amplio territorio cuenta con un sinfín de atractivos, desde museos y palacios, hasta hermosos paisajes. Una rica historia y arraigadas tradiciones hacen de este país un combo completo, que ofrece tantos puntos de interés que a la hora de elegir se nos hace muy difícil elegir uno solo para visitar.
Además de diferentes paisajes y una interesante oferta cultural, artística y gastronómica, este país europeo cuenta con varias islas que aportan su belleza natural y ofrecen otro tipo de turismo. Por eso realmente España tiene en catálogo un espacio para cada gusto.
Entre los centros españoles más importantes se encuentra Costa Brava, como se denomina a la franja costera de la provincia de Gerona, en la región de Cataluña. Un paraíso litoral de geografía escarpada y oleaje salvaje, cuyo paisaje abrupto le otorgó la denominación que un periodista popularizó a principios del siglo XX.
Durante el siglo pasado, los mismos ciudadanos españoles y muchos extranjeros fueron descubriendo el lugar, que se ubica en el extremo noreste de España, acariciando la frontera con Francia. De encanto particular, ambiente tranquilo, clima templado y hermosos atardeceres, Costa Brava comenzó a ser frecuentado por el turismo.
Para la décadas del cincuenta y sesenta, la zona fue testigo de un boom turístico que generó una transformación en los pequeños pueblos de pescadores que vivían del mar y de la agricultura. La urbanización no se hizo esperar, y fueron aumentando los servicios turísticos para atender las necesidades de la creciente demanda.
Desde Blanes, el llamado “portal de la Costa Brava”, hasta Portbou, a pocos pasos de Francia, los 214 kilómetros de costa sobre el Mar Mediterráneo tienen con qué enamorar a los turistas internacionales.
Sin dudas la Costa Brava está entre los primeros sitios de todas las guías turísticas al promocionar la Península Ibérica, porque entre las numerosas localidades costeras, el turismo de sol y playa se conjuga con gran cantidad de actividades recreativas, visitas a jardines botánicos, reservas naturales, y otros tantos atractivos que seguramente figurarán en los itinerarios de los intrépidos visitantes.
Más de sesenta museos, varios sitios arqueológicos, hermosos ejemplos de antigua arquitectura y una deslumbrante oferta gastronómica, que mezcla restaurantes de cocina internacional, con casas que ofrecen los típicos platos de la cocina catalana para conquistar los sentidos. Porque el folklore y las tradiciones de la región siguen vigentes a pesar del crecimiento de los pueblos y del avance del turismo.
Caminatas y senderismo en las áreas protegidas, que conservan hermosos ecosistemas; deportes acuáticos; y mucho divertimento bajo el sol, ya que la Costa Brava pone a disposición del turismo playas de arenas doradas y aguas turquesas, muy concurridas, pero también otros sitios apartados y tranquilos, escondidos en alguna cala a la que solo se accede desde el mar, en alguna embarcación.
Si bien Costa Brava no es un destino turístico homosexual per se, su cercanía a la importante ciudad de Barcelona, y el interés de la región de Cataluña por crear un ambiente relajado, libre de prejuicios y amigable con el colectivo LGTTBI contribuyen a que muchos turistas gays y lesbianas se den una vuelta por la zona costera de Gerona.
Incluso la capital de la provincia, Girona, como también se la llama en catalán, posee reconocidos sitios de cruising. Bueno, al menos son secretos a voces entre los muchachos que habitan la zona.
Mujeres lesbianas y hombres gays también se acercan hasta Blanes, ya que este fue el primer ayuntamiento de España en declararse “gay-friendly”, con la idea de mostrar una cara más amable de la ciudad, donde la tolerancia a lo diferente es su bandera. Aunque se presume la idea de construir un sitio más abierto y plural, y se niega el rédito económico que esta declaración pueda tener para el lugar, lo cierto es que este tipo de proyectos siempre vienen muy bien para el sector turístico.
Blanes posee hermosas playas, calas escondidas y un lindo panorama montañoso. Además, es la ciudad más grande del litoral, por algo es uno de los principales centros turísticos de la zona. Aún se respira el aire a pueblo pesquero, y darse una vuelta por el paseo marítimo siempre es una buena idea.
Si bien Blanes no cuenta con importantes locales dedicados especialmente al público homosexual, podemos encontrar Too Much o el Lounge, bares mixtos a los que poder asistir luego de un hermoso día al sol. De todas maneras, aunque esta localidad quizás no posea una variada oferta nocturna, Blanes es un lugar ideal para descansar y desenchufarse de la rutina, pudiendo a la vez caminar tranquilos, acceder a buenos servicios, y saber que en cada negocio nos atenderán como es debido.
Figueres es otro interesante centro de movida LGTB, porque de por sí es una interesante ciudad comercial. No está sobre la costa, pero aquí se pueden realizar otras actividades. Esta ciudad tiene el honor de ser el lugar de nacimiento del famoso pintor Salvador Dalí, así que visitar uno de los tantos museos dedicados a este artista es una buena opción, claro siempre que nos interese la pintura. Aquí también podemos conocer el Museo del Juguete, que no es cualquier museo de juguetes infantiles más, sino que guarda muchos tesoros de la infancia de destacadas personalidades españolas.
Para los muchachos gays que desean relax y también algunas otras cosas… en Figueres se encuentra el único sauna de la provincia de Gerona, así que ya se sabe a dónde acudir.
Por último, aunque los pueblos de Costa Brava parecen nunca tener fin, Lloret de Mar, cerca de Blanes, es una curiosa ciudad donde distintos tipos de turismo parecen coexistir. En sus calles encontramos un importante patrimonio cultural y arquitectónico, sitios históricos, pero también agradables playas donde pasar el día.
Por la noche, Lloret de Mar enseña otra cara. La juventud late al ritmo de la música, y claro que aquí la comunidad gay disfruta de ciertos espacios creados sólo para ellos, como por ejemplo Arena, uno de los lugares preferidos de los que arriban a la zona sur de la Costa Brava. David presenta un ambiente mixto, donde chicos y chicas se mezclan y bailan durante largas horas, y La Bubu, que además de asegurarnos pasarla bien en este espacio, también ofrece geniales espectáculos.
Quizás Costa Brava no esté a la altura de los destinos turísticos gays preferidos por el colectivo homosexual, pero no importa, porque es un centro vacacional que está creciendo y que de a poco se va haciendo lugar entre las variadas ofertas que comienzan a conquistar territorio multicolor.







