No existe otra antigua civilización como la griega. Sí, claro que ha habido muchas alrededor del planeta, pero ninguna tan exótica, culta, intrigante y sensual como la griega. ¿Serán las togas? ¿Serán los laureles alrededor de la cabeza? ¿Serán las uvas que los esclavos depositan en la boca de sus amos? ¿Será el amontonamiento de gente en las ágoras, discutiendo cuestiones fundamentales en el calor del debate? ¿O los amores prohibidos detrás de alguna estatua que representaba a uno de sus tantos dioses? ¿Quién lo sabe?
Para los amantes de la historia, de la cultura, del arte… y también del cine, conocer Atenas o alguna de las tantas islas griegas que conforman esta nación europea es casi un sueño. Buscar rastros del pasado en sus calles, alguna escultura reconocida en uno de sus museos, o el escenario de algún film clásico se convierten en una aventura.
Claro que mientras muchos llegan a Grecia en busca de unas ruinas, de aceite de oliva, o de una foto del Partenon, otros lo hacen especialmente para conseguir a su Adonis. ¿Y dónde mejor que en Mykonos para conseguir nuestro propio “dios griego”?
Quizás ya los hombres de Grecia no usen túnicas como en otras épocas, pero la belleza de sus rasgos, su narices rectas, su piel olivácea y sus sonrisas siguen encantando a los turistas, en especial a los hombres que forman parte del tan famoso segmento llamado “turismo homosexual”. Y los que no quieren probar un bocadillo local… bueno, tienen la suerte de que Mykonos es uno de los paraísos del turismo gay, así que habrá hombres y mujeres de todas las nacionalidades, para todos los gustos y elecciones.
¿Por qué esta isla que forma parte del archipiélago de las Cícladas es uno de los lugares preferidos del turismo LGTTBI? Bueno, basta con pisar su desértico suelo para darse cuenta.
Mykonos es una isla que según aseguran los entendidos tiene las mejores playas del Mar Egeo. ¿No será mucho? Probablemente no, porque los visitantes revalidan esta teoría cada verano, cuando llegan en masa a disfrutar de esta pequeña isla, que junto con Santorini, es una de las principales de las Islas Cícladas.
Desde la década del sesenta, el jet set internacional convirtió a Mykonos en un destino cool y sofisticado. Ya por aquellos años, muchos hombres y mujeres homosexuales llegaban a este lugar europeo y comenzaban a sentar sus bases. Recién en la década del noventa, las agencias de turismo especializadas en este segmento del mercado comenzaron la campaña para promocionar un lugar que ya era un destino gay indiscutible, porque el boca a boca es la mejor publicidad.
En general, cuando gays y lesbianas marcan a un lugar como uno de sus preferidos, esto se da por una razón, y Mykonos junta varias razones en una: hermosos paisajes, playas paradisíacas, atracciones culturales, marcha nocturna, variedad de excursiones y, sobre todo, muy buena atención.
A quienes practicamos este tipo de turismo nos gusta sentirnos como en casa, no solo recibir buenos servicios, tener la posibilidad de comer en exclusivos restaurantes y dormir en un lindo hotel, sino también sentir que nadie nos mira mal, que nadie se va a quedar sorprendido o molesto porque besemos a nuestra pareja en público.
Si bien Grecia aún en la actualidad no da derechos civiles a los ciudadanos que aman a personas de su mismo sexo, las asociaciones LGBT luchan día a día para que esto cambie y se consiga la igualdad ante la ley. Los prejuicios, en especial los que llegan desde la fervorosa religiosidad de una parte de la población, son los principales opositores a las leyes de unión civil o matrimonio gay, sin embargo, la población de Mykonos se muestra cordial y tolerante hacia la diferencia, por algo muchos muchachos y chicas vuelven a vacacionar en este destino, porque en las playas de la isla se sienten libres y tranquilos.
Mykonos es uno de los destinos principales de los cruceros gays, así que el turismo se renueva todos los días. Muchas personas eligen durante su estadía combinar las diferentes actividades de sol y playa con otras un poco más culturales. Visitar numerosas ruinas y sitios arqueológicos, por ejemplo, así como también conocer un poco sobre la Antigua Grecia en el Museo Arqueológico de Mykonos.
Una de las excursiones más populares es la que nos lleva en una embarcación a la famosa Isla de Delos, antiguo santuario, ubicado a 2 kilómetros de la costa de Mykonos. Un lugar nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que es realmente imperdible.
Pero cuando se termina la hora de hacernos los culturales, llega el momento de la diversión y Mykonos es el mejor lugar para esto, ya que cuenta con numerosas playas para todo tipo de veraneantes. Si vamos solos o con amigos, podemos practicar algún deporte en la Playa Agrari. La Elia Beach es una de las playas más visitadas por el turismo gay. Es la mayor playa de la zona y cuenta con espacio dedicado al nudismo.
Para disfrutar desnudos del sol también podríamos pasarnos por la una de las playas más populares, la Super Paradise Beach, donde hombres y mujeres disfrutan por igual. Música disco todo el día, y al atardecer fiestas electrónicas con muy buenos tragos.
Claro, también podemos llegar a la isla en pareja, y preferir algo de intimidad y tranquilidad. Las playas del norte son ideales para ver caer el sol, y al ser de más difícil acceso nos aseguran que no estaremos rodeados de miles de personas.
A muchas de las playas de Mykonos se puede llegar en autobús o tomando pequeñas barcazas que nos trasladan de playa en playa. La isla es pequeña, así que no hace falta alquilar autos, además ciertos sectores de la isla son laberínticos y de calles estrechas, por lo que será imposible transitar por allí en cuatro ruedas. Las bicicletas y las motos son los transportes preferidos de los turistas.
Los molinos de viento, las pequeñas casas cuadras y encaladas, con sus marcos pintados de azul y sus balcones floridos forman la típica postal de Mykonos. Caminar por estas calles donde la tradición se mezcla con la modernidad, donde los restaurantes sofisticados de comida internacional se entrecruzan con pequeños bares que nos deleitan con los manjares típicos de la isla, es una experiencia inolvidable. En muchos negocios, las banderas con los colores del arco iris nos recuerdan que estamos en territorio amigable.
La mayoría de los hoteles y restaurantes son gay friendly y se aseguran de hacérnoslo saber. Aunque, por supuesto, con Mykonos en las guías turísticas gays del mundo no es extraño saber que hay algunos hoteles específicamente creados para el público homosexual, o también straight friendly, esto quiere decir que además aceptan a heterosexuales entre sus huéspedes. Los más conocidos quizás sean el Hotel Elyseum y los Apartamentos Andromeda.
Claro que bares y restaurantes también abren su puerta a la diversidad. Además de las fiestas playeras, la noche vibra al ritmo de la música y de una muy buena onda que se respira en todos lados, en especial en la zona de la Pequeña Venecia, como se ha dado a llamar a este barrio donde las antiguas casas parecen colgar del acantilado sobre el mar, con sus pequeños balcones de madera. Muchas de estas construcciones albergan hoy en día a los mejores bares de la isla.
El Gay Bar Elyseum es uno de los íconos del mundo gay y lésbico de Mykonos, también el Pierro´s, para toda clase de público, el Porta y el Kastro Bar, con canciones clásicas y vista al mar. Montparnasse, Ramrod y Nefeli se suman a la oferta de vida nocturna para mujeres y hombres que disfrutan de una buena cena y luego mucho baile hasta la madrugada.
Observar el amanecer en la playa es también otro de esos momentos en que nadie duda de por qué Mykonos es uno de los centros turísticos más importantes de Grecia. Cuando nos marchamos de la mano, caminando por las callecitas pobladas de iglesias, nos besamos ante alguna puerta de una casa familiar, y nos acostamos a dormir abrazados junto a nuestras parejas, nadie duda tampoco de por qué Mykonos es uno de los mejores destinos gay del mundo.







