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CHUECA, LA MOVIDA GAY MADRILEÑA

No todas las ciudades pueden ostentar la diversidad y la tolerancia que se respira en sus calles, mucho menos aún decir que entre su variada oferta de atractivos turísticos también se encuentra un barrio gay. No no, ¿cuántas ciudades del mundo pueden decir esto? Muy pocas. Quizás algunas capitales de determinados países tienen una cierta zona, que por la proliferación de bares gays y lésbicos congregan al colectivo LGTTBI, pero no mucho más. Hablar de un barrio completo es otra cosa.

Madrid puede vanagloriarse de poseer entre sus barrios uno que no sólo es reconocido como gay, sino que además es uno de los más famosos barrios gays del mundo: Chueca. ¿Quién no escuchó alguna vez hablar de este sitio de la capital española? Gays, lesbianas, bisexuales y trans seguro que sí han oído de este lugar.

España hace muchas décadas que ha salido del clóset. Después de los duros años de la dictadura franquista, este país europeo ha recuperado su libertad y se ha puesto en campaña para restablecer los valores fundamentales, los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, y el bienestar de la vida en general de la población. Costó volver a encontrar el equilibrio, pero se logró.

Así que en la búsqueda de la identidad y de la igualdad, España fue una de las pioneras, y en 2005 el matrimonio entre personas del mismo sexo fue aprobado, legalizando millones de uniones y colocando al país entre los primeros del mundo en reconocer los derechos de todos y todas a amar de forma diferente. Por supuesto hubo oposición, pero la comunidad gay vio cumplido su sueño, y si España ya era un país admirado por sus libertades, desde ese momento la Península Ibérica consiguió un lugar de aún más privilegio entre los destinos de turismo gay del mundo.

Y más allá de otros centros turísticos frecuentados por gays y lesbianas, como Torremolinos, Tenerife y Playa del Inglés, todo el territorio español se volvió un poco más amigable. Y se sabe, los homosexuales en general buscamos sentirnos como en casa, contenidos y libres a la hora de vacacionar. Claro, como cualquier persona. Por eso en general elegimos destinos que nos aseguren una estadía tranquila sin prejuicios ni miradas extrañas; así que todos aquellos lugares que nos hagan un guiño desde lo legal, desde una bandera con los colores del arco iris, o desde un comercio especializado, contarán con nuestro consentimiento.

Chueca es uno de estos lugares desde hace mucho tiempo, pero en los últimos años las fotos del barrio se anteponen a las del Museo del Prado o las del Rastro, o incluso a la bella postal de las Cibeles iluminadas, porque es común que Chueca forme parte de los recorridos turísticos de la capital española, en especial durante el mes de junio, cuando los eventos organizados por la semana del Orgullo Gay eligen como epicentro este lugar de la ciudad.

Aunque muchos habitantes de Madrid se refieran a esta zona del barrio Justicia como el “nuevo lugar de moda”, el “lugar de marcha” o el “lugar chic”, la mayoría, en especial los turistas y la gente de la comunidad, hablan de Chueca como lo que es para el resto del mundo: el barrio gay.

Está zona céntrica, ubicada en pleno corazón de Madrid, y limitada en uno de sus extremos por la famosa Gran Vía, la avenida más conocida de la ciudad, está en su momento de esplendor, pero claro, la actualidad no borra su pasado. Porque aquellos que han vivido toda su vida cerca de este lugar pueden recordar las épocas de decadencia, cuando se sabía que eran calles peligrosas y la delincuencia estaba a la orden del día.

Cuando se habla de la historia de Chueca, muchas personas aseguran que fue la aparición de los primeros negocios dedicados al público gay los que comenzaron a cambiarle la cara al barrio. Fue en la década de los ochenta y sí, fue un proceso bastante veloz, porque durante aquellos años muchos locales especialmente creados para la comunidad florecieron en sus calles, como la Librería Berkana, la primera librería gay-lésbica de toda España, que abrió sus puertas en 1996 y aún sigue cautivando a la clientela.

Además, por aquella época, Chueca ya era sinónimo de buena noche y diversión. Para los noventa, la denominación de “barrio gay” se popularizó, cuando chicos y chicas se asentaron en la zona, eligieron al barrio como su lugar de residencia y lo fueron convirtiendo en lo que es hoy: el punto de encuentro de gays y lesbianas de Madrid.

Mientras que se rescataron muchos edificios y se remodelaron otros tantos, la modernización convive con la tradición de la arquitectura castiza, lo que le da un sabor muy particular al sitio. Calles estrechas donde es muy fácil perderse, pero si se tiene como punto de referencia la Plazoleta Chueca, es simple recorrer la zona. Esta placita recibe su nombre de un famoso cantante de zarzuelas, Federico Chueca, y por supuesto de aquí también toma el nombre el barrio.

La zona no deja de crecer, el metro cuadrado en los edificios reciclados vale fortuna, y sus precios continúan elevándose. Gracias a la fama que ha adquirido, Chueca se está convirtiendo en un lugar exclusivo. Negocios cierran y abren todos los días, porque para estar de moda hay que estar instalado en Chueca.

Locales de todo tipo se codean con algunos un poco más alternativos. Sex shops, librerías, negocios de tatuajes y novedosas casas de diseño conviven en las arterias que forman el corazón de Chueca, un lugar que va a la vanguardia en moda, tanto para vestir como para decorar la casa.

Lo más interesante de este atractivo turístico de Madrid es que no solo la comunidad gay en su esplendor camina por las calles a todas horas, sino que es común ver demostraciones de cariño en plena vía pública, algo que no es demasiado usual en otras partes del mundo. Chicos y chicos tomados de la mano; chicas y chicas abrazadas; grupos de amigos entrando y saliendo de los diferentes negocios u observando escaparates, o quizás tomando un café en algunas de las tantas terrazas que estallan en la época estival. Madres con sus hijos, osos, enfermeras, señores trajeados, adolescentes tatuados, agujereados, vestidos todos de negro. La diversidad se escapa por los poros de Chueca.

Más allá de la sexualidad de los lugareños o de los transeúntes, Chueca es también un lugar muy frecuentado por subculturas y tribus urbanas que pululan por la zona. Además, minorías étnicas han llegado para quedarse y eso se puede observar en la oferta gastronómica que da la posibilidad de elegir entre una variada carta de platos.

Restaurantes, bares y discos tienen su espacio en este sector madrileño. De día, los cafés preparan sus desayunos, sus menús lights y sus meriendas apetitosas, y acompañan la cara más relajada y tranquila del barrio; cuando cae el sol, Chueca muta su rostro y la movida nocturna no se hace esperar.

Por supuesto, y como era de suponer, hay locales para todos los gustos: los hay más heteros, menos heteros, diversos, de leathers, de osos, mixtos, gay-friendly, hetero-friendly, y aquí muchas veces se suele elegir más por un estilo de música o por una prioridad a la hora de degustar una cierta comida, que por el tipo de gente que frecuenta el espacio en particular.

En Chueca hay íconos que merecen una visita, como Black & White que desde 1982 sigue poniendo a disposición de los visitantes dos pistas, buena música, un clima alegre y mucha inteligencia para modernizarse e ir cambiando con el correr del tiempo, logrando estar siempre a la vanguardia.

En Studio 54 y Royal Club aparecen los hombres más bellos, de esos que disfrutan de bailar sin remera al son de las últimas canciones de moda; El Sitio es copado por los más jóvenes, y en Delirio los que gustan de bailar lo pueden hacer hasta las seis de la mañana.

Long Play es una de las discos que siempre están en los itinerarios de los muchachos gays que conocen mucho el ambiente; ahora si solo quieren pasarla bien entre ellos, Leather cuenta con darkroom y en Cruising… bueno… ya se sabe…

Las mujeres claro que también encuentran su lugar. Aunque fue creado especialmente para lesbianas, Escape, pegadito a la Plazoleta de Chueca, también posee ciertos días un ambiente mixto y muy interesante. Para salir de copas y conocer nuevas amistades, las féminas llegan hasta Olivia, y si quieren seguir pasándola bien también está Fulanita de Tal.

No nos gusta la música electrónica o la típicamente española, como en Chueca hay lugar para todas las preferencias, podemos darnos una vuelta por la Disco Mito, donde los latinos se apropian del local, y el reggaeton toma por asalto los cuerpos sudados en plena pista de baile.

¿Qué? ¿Ustedes no son gays? ¿Ustedes no son lesbianas? ¿Qué importa? Chueca es un barrio de moda en Madrid, y salir de tapas para conocer lo mejor de la noche madrileña es algo que seguramente encantará a todos los públicos sin importar su preferencia sexual.

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