Salir a competir en el mercado turÃstico es algo muy complicado. Cada paÃs juega sus mejores cartas para intentar captar al turismo internacional. Algo similar sucede dentro de un mismo territorio, y esta fiera competencia se acentúa cuando el paÃs en cuestión tiene tanto para ofrecer.
España es un buen ejemplo para esta silenciosa competición entre centros de turismo receptivo. Por supuesto cada zona, ciudad o pueblo tiene su propia identidad y una fila de atractivos listos para seducir a las masas de visitantes. Cada cual con su encanto y su distintivo hace lo mejor posible para sobresalir.
En el caso de Tenerife el trabajo es arduo, porque no solo tiene que competir con la isla más famosa del archipiélago de Las Canarias, también debe hacerle frente a otras islas con igual fama que se rodean del Mar Mediterráneo, como en el caso de las islas Mallorca e Ibiza en Las Baleares.
Pero Tenerife no se achica ante los retos y, como la isla más grande y más poblada de Las Canarias, surge del Océano Atlántico y muestra lo mejor de sÃ.
Dos rostros opuestos, como Géminis, enseña la Isla de Tenerife a todo aquel que llegue a conocerla. Bosques entrecruzados, acantilados filosos, laderas, cráteres y sus tÃpicas playas naturales de arenas volcánicas son los sÃmbolos de la zona norte.
En el sur del territorio, la isla se desliza hacia el agua y encanta al recién llegado con un clima aún más benigno que el de su contracara. Escasas precipitaciones, temperaturas templadas y cantidad de horas de sol, que el turista agradece durante todo el año. De todas maneras, mientras se disfruta del dÃa al aire libre, en bikini, untándose bronceador, las nieves eternas de la montaña más alta de España pueden ser vistas en la lejanÃa: el volcán Teide, con sus 3718 metros de altura se convierte en el centinela de Tenerife.
Los 2000 km² de superficie que ostenta este territorio insular ofrece un sinfÃn de posibilidades para todo tipo de turismo. Desde los que disfrutan del turismo de sol y playa y eligen esconderse en alguna cala secreta, hasta los que se amontonan con otros bañistas en balnearios superpoblados. Muchos prefieren las playas naturales de arenas negras; algunos, acostumbrados a playas más clásicas, no se resisten a las doradas playas artificiales, creadas en muchos puntos de los 400 kilómetros de costa que posee Tenerife.
Museos; galerÃas; restos arqueológicos; pueblos pintorescos, enclavados en algún valle, al pie de una montaña; otros que viven detenidos en el tiempo, y también de los que parecen resistirse a dejarse sobrepasar por el turismo. La vida natural invita al senderismo, a la observación de aves y a conocer diferentes ecosistemas. También escalar y obtener hermosas vistas panorámicas de la isla desde la altura es una de las posibilidades que ofrece este destino.
Claro que si hay diferentes tipos de actividades para disfrutar en esta isla, el turismo se diversifica y es aquà donde tÃmido también surge el turismo gay. Sin embargo, Tenerife no la tiene tan fácil. No basta con izar la bandera del arco iris o declararse destino gay-friendly. Muy cerca de su costa, la Isla de Gran Canaria es la principal competencia cuando de turismo homosexual se trata.
De todas maneras, Tenerife no se apresura y de a poco se va haciendo un lugar en el mercado gay y lésbico, porque sabe que cuenta no solo con bellos paisajes y atractivos únicos, sino también con una población capaz de hacer sentir bien y cómodo a todo tipo de visitantes. Tolerantes y abiertos, los lugareños comienzan a acostumbrarse a la idea de un turismo más diverso que, por supuesto, conviene para el crecimiento de la isla.
Desde las autoridades de Santa Cruz de Tenerife, ciudad principal de la isla y también capital de la provincia homónima, se intenta desde hace algún tiempo generar actividades y el lugar que necesita la comunidad LGTTBI para hacerse del espacio, y colocar a Tenerife en las guÃas turÃsticas multicolores.
Pero el permiso no hace falta, y cuando las condiciones están dadas naturalmente todo es más fácil, por eso gays y lesbianas ya clavaron su estandarte en las playas de Tenerife y se dedican a consolidar el turismo que más les gusta.
En el sur de la isla se levanta un centro vacacional de primera, top, moderno, listo para recibir a los visitantes y hacerles olvidar de la vida cotidiana, asà es Playa de las Américas, uno de los puntos elegidos por el colectivo gay.
Los lugares de cruising pasan de boca en boca, y aunque se rumorea que prontamente se abrirán nuevos locales para el público homosexual, de todas maneras la noche de Playa de las Américas cumple con las expectativas de los visitantes; por algo se dice que es la fibra que hace latir el corazón de la isla, al ritmo de la música y del ambiente juvenil que copa las noches. El club Géminis, y los locales Chaplins y de The Cellar son los más concurridos por chicas y chicos.
Pero no hay que esperar hasta que caiga el sol para disfrutar de este sector de la isla. En la playa El Médano nos permiten despojarnos de nuestras ropas para retozar al sol, y en Las Callados además de nudismo hay un interesante sector gay.
En el otro extremo de la Isla de Tenerife nos aguarda Puerto de la Cruz, el lugar preferido de la comunidad. Un antiguo pueblo histórico que ya se dedicaba al turismo incluso antes de que existiera la palabra que define a esta actividad de ocio y recreación.
Al pie del Teide, en el Valle de Orotava, la pequeña ciudad se prepara para recibir al turista; todos son bienvenidos en Puerto de la Cruz, un centro ideal para hacer base y luego recorrer otros sectores de la isla.
El Lago MartÃnez es uno de los espacios más visitados por los hombres gays, aunque algunos eligen acercarse hasta la Playa Bollullo, donde el nudismo está permitido, o también a Los Patos. Son estos mismos hombres los que frecuentan alguno de los dos saunas de la ciudad, o los que por la noche se suman a la movida de bares y restaurantes que ofrece la vibrante Avenida GeneralÃsimo.
Los bares Mitos II y Tabasco son los preferidos por gays y lesbianas, que quizás luego de una copa se acercan a la Discoteca Vampis o a Punto G. Los muchachos suelen inclinarse por Anderson Club o el popular Despanto.
¿Hace falta más movida gay para popularizar a la Isla de Tenerife como un destino homosexual indiscutible? Quizás sÃ, quizás no. ¿Quién sabe? Dejemos que el tiempo lo diga…







