No hay ninguna duda de por qué Costa Rica recibió ese nombre. Aunque en realidad, probablemente, y observando todo a la distancia, los autores del topónimo se equivocaron. Costa Rica no es solo una “costa rica”, es todo un “país rico”. La riqueza de esta nación quizás no pueda medirse en cantidad de yacimientos de plata, oro o petróleo. Costa Rica es millonaria porque cuenta con un conjunto de recursos naturales que no todos los países pueden ostentar. Así que pensar en cambiar su nombre no sería tan mala idea…
La riqueza natural que despliega este país centroamericano no se compra ni se vende, en todo caso se hereda, y los actuales residentes son realmente afortunados de tener en una superficie tan diminuta una gran cantidad de bellezas naturales de todo tipo. Solo 51100 km² de territorio donde confluyen los más variados ecosistemas.
Es gracioso cuando se escucha a los vendedores, cuando se leen las publicidades de folletos turísticos, cuando las imágenes de alguna promoción se apoderan de la pantalla, y nos quieren hacer creer que algún lugar perdido del planeta es un paraíso sólo porque una playa desierta repleta de palmeras espera recibir algún visitante. Pero no, cuando pisamos por primera vez tierra costarricense, nos damos cuenta de que con tal de vender, a cualquier lugar le cuelgan el cartel de “paraíso”.
Costa Rica es un verdadero paraíso, el lugar que muchos podrían imaginar cuando se habla de otra vida, del alma después de la muerte permaneciendo en un lugar soñado, de un espacio más allá de la Tierra, más allá de la mortalidad. Costa Rica es un paraíso por el que caminan los mortales, y lo mejor de todo, es que cualquiera puede viajar fácilmente hasta allí.
Lagunas, ríos que descienden de algún verde monte, volcanes imprevisibles, costas sobre el Mar Caribe, costas sobre el Oceano Pacífico, bosques de todo tipo, ciudades históricas, pueblos detenidos en el tiempo y, sobre todo, una compleja y exótica fauna y una rica flora con especies variadas y únicas en este rincón del mundo, ubicado ahí nomás, en el puente que une América del Norte con América del Sur.
No es de extrañar por que, además de los millones de turistas que pasan por este país latinoamericano, los turistas homosexuales hablan de Costa Rica, buscan información sobre Costa Rica y planean pasar sus vacaciones en Costa Rica. Unas vacaciones de seguro inolvidables desde que descienden del avión en San José, capital del país, hasta que su avión despega para volver a casa.
Es de dominio público, y de interés especializado, que el viajero gay prefiere, en general, los destinos de sol y playa sobre otros tipos de turismo que pueden ser practicados quizás en grandes capitales europeas. A no todo el mundo le gustan los museos, y tampoco todos viajan sólo para practicar algo de turismo aventura en un exótico paisaje. Pero en su mayoría, las mujeres lesbianas y los hombres gays se inclinan, a la hora de elegir un destino vacacional, por países que cuenten con buenas playas, cantidad de horas de sol, y una noche movida.
Además, la comunidad LGBTTI busca un espacio donde sentirse cómoda, y saben que cuando una guía turística embanderada con los colores del arco iris nombra algún lugar como destino preferido por los gays, allí encontrará buena recepción por parte de los habitantes.
La despenalización de la homosexualidad en la década del setenta, hizo liberar a Costa Rica, un país en vías de crecimiento que se muestra al mundo como sumamente educado, inteligente y pacífico, por algo es uno de los pocos países que no cuenta con ejército. Desde esa época, gays, lesbianas y travestis han vivido en libertad, a pesar de que se trata de una sociedad bastante conservadora y con un alto porcentaje de católicos practicantes.
Durante los años noventa, empezaron a surgir muchas organizaciones que defendían los derechos del colectivo homosexual y que lograron importantes avances para mejorar la vida de todas y todos los integrantes de la comunidad. Aún hoy se sigue alerta, buscando equiparar los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas, mientras se espera el tratamiento de, al menos, dos proyectos de unión civil para todo el territorio.
Con estos antecendentes, el turista homosexual sabe que viajar a Costa Rica le proveerá tranquilidad a la hora de salir a la calle o de pedir una habitacón doble con cama matrimonial, y que seguramente este país lo sorprenderá con locales especiales, adaptados a su gusto. Solamente con llegar, se quedarán tranquilos y no se arrepentirán de haberlo elegido como centro vacacional, ya que los habitantes son cordiales y amables al trato, divertidos, siempre dispuestos a ayudar al recién llegado y, sobre todo, tolerantes con la diversidad.
El clima tropical ayuda a vender a Costa Rica durante todo el año. No existen inviernos o veranos, tal y como los conocemos en otras partes del mundo, pero sí se puede diferenciar la época seca de la húmeda, en la que las lluvias pueden ser torrenciales.
Las actividades son variadas y para todos los gustos. Desde escalar volcanes, practicar senderismo, navegar por los rápidos o tirarse al sol; Costa Rica lo tiene y lo ofrece. Viajar de una punta a la otra es fácil, ya que las distancias son cortas y, si nos organizamos bien, podemos conocer diferentes lugares de este maravilloso país.
Según nuestras preferencias, deberemos elegir qué lugares conocer, pero si queremos disfrutar de la vida gay en todo su esplendor, San José es la respuesta. No solo es la capital de la nación, también es el corazón del territorio, y late al ritmo latino y también al ritmo gay.
De noche, San Jose se vuelve lésbico y se vuelve gay y se vuelve muy movido. Además de muchos bares y restaurantes catalogados como gay-friendly, existen unos cuantos establecimientos dedicados especialmente a la comunidad homosexual. Muchos se concentran en un área pequeña, que es conocida como la zona gay de San José de Costa Rica.
Además de una agencia de turismo centrada en este segmento particular de la población, de conocidos espacios de cruising alrededor de la ciudad, y de dos saunas de alta categoría, los bares y pubs del ambiente son los más visitados. El bar Bochinche es mixto y muy amigable con los heterosexuales. La disco más conocida y tambien muy top es Club Oh! Los domingos en particular la noche estalla en La Avispa. Los muchachos más jóvenes prefieren los días de strippers en Club Energy, y los más maduros, así como muchos turistas, se inclinan por el ícono de San José: Pucho´s Bar, que incluye shows de drag queens y dark room.
Hoteles gay-friendly pueden ser encontrados a lo largo y ancho del territorio de Costa Rica, pero existe un lugar especial en este país que cuenta con alojamiento exclusivo para gays y lesbianas y amigos de la comunidad, que prefieren los lugares un poco más tranquilos, donde relajarse de la manera que mejor deseen.
Y si eso existe se puede ver en Quepos, la ciudad que sirve de entrada al parque nacional más famoso de Costa Rica, sí, uno de los casi 75 lugares protegidos, que se encargan de resguardar sus tesoros naturales. El Parque Nacional Manuel Antonio se podría describir como un zoológico sin jaulas, un verdadero muestrario tanto de especies faunísticas como de la flora autóctona. Con playas sobre el Pacífico, Manuel Antonio invita a recorrer su superficie, a realizar distintas actividades y también a relajarse sobre la arena.
Hace más de veinte años que abrió un hotel exclusivamete homosexual en esta zona, y eso propició a convertir a este pequeño paraíso del oeste costarricense en un lugar muy buscado por los turistas gays.
La Playita era el espacio indicado para el cruising y el nudismo, pero con la instalación de un gran hotel en las cercanías, las cosas se complicaron, así que los muchachos se movieron hacia un extremo de la playa y tratan de pasar inadvertidos cuando se despojan de sus trajes de baño.
Vestidos o desnudos, los viajeros homosexuales cada vez con más frecuencia siguen eligiendo Costa Rica, su propio paraíso multicolor.







