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LGBT.ES | El portal de noticias para gays, lesbianas, transexuales y bisexuales
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Turismo

Cuando se habla de “turismo homosexual” está claro que se hace referencia a todo el colectivo LGTTBI, como si se tratara de una sola entidad. Describir un tipo de turismo de esta manera es simplemente generalizar, para obtener una amplia mirada de una cierta tendencia que, claro, no siempre es común a todos los integrantes de esta comunidad.

Usualmente al mencionar el término “turismo gay” se habla tanto de mujeres como de hombres gay, pero no se tiene en cuenta que, en la mayoría de los casos, las actividades, los locales del ambiente, la mención de ciertas discos, saunas o del famoso cruising solo se refiere a los gustos de los hombres gays, y que en general las mujeres lesbianas están poco representadas en la oferta turística.

¿Las lesbianas son de Júpiter y los gays de Plutón? Es posible, por lo que es posible también que sus gustos y preferencias se diferencien. En general las chicas lesbianas no buscan de manera compulsiva destinos que figuren especialmente en la guía de turismo homosexual. Sí gustan de pasarla bien, de vacacionar en lugares tolerantes y amigables con la comunidad, pero en general su intención principal no es la de salir de “levante” o romper la noche gay internacional.

Es por esto quizás que siempre se encuentra un porcentaje mayor de hombres en los destinos preferidos por el turista homosexual promedio. Pero claro, las mujeres también saben divertirse y cada tanto aparecen en los espacios de más movida.

En Grecia, por ejemplo, Mykonos es la perla gay del Egeo, pero existe un lugar que brota de este hermoso mar y que entre las mujeres es aún más popular: claro, ¡la Isla de Lesbos!

¿Aparece Lesbos (también llamada Lesvos) entre los centros de turismo homosexual? Es probable que no, pero de todas maneras, miles de lesbianas eligen a esta isla griega para pasar unos cuantos días conociendo el origen de todo.

Lesbos forma parte del archipiélago conocido como las Islas del Egeo Norte. Más cerca de las costas de Turquía que de la Grecia continental, Lesbos es la tercera isla en tamaño de este país europeo, luego de Creta y Eubea.

En su amplio territorio de 1630 km², Lesbos presenta una geografía montañosa, hermosos bosques, altos montes, escarpadas colinas, filosos acantilados y calas escondidas. Su belleza radica no solo en su paisaje de ensueño y en el mar azul que la rodea, sino en ser un lugar al que el turismo recién está conociendo.

La principal fuente de ingresos de la Isla de Lesbos fue siempre la agricultura, como se puede comprobar al observar los numerosos sembradíos que cubren la isla, pero de un tiempo a esta parte, el turismo ha aumentado de manera considerable. Es que Lesbos tiene mucho para ofrecer.

Desde gran cantidad de museos, galerías e iglesias en su capital, Mitilene, como muchas veces se nombra a la isla en su totalidad, hasta restos arqueológicos y aguas termales en Thermi. Claro, también infinidad de bellas playas, en su mayoría desérticas y de difícil acceso. A muchas playas se llega solamente en alguna embarcación, y se puede elegir entre playas de arena fina o de roca.

Molivos es un hermoso pueblo, con calles pequeñas y edificios pintorescos, que está preparado para recibir a los visitantes, con sus peatonales, sus negocios y su importante infraestructura. Plomari es muy buscado por sus playas y también por el ouzo, la bebida típica de Grecia, que se fabrica aquí, y que los turistas no dejan de degustar. ¿Otras playas importantes? Petra y Vatera, además de la bonita ciudad balnearia llamada Sigri.

Al oeste del territorio insular se localiza un área natural protegida, un extenso bosque petrificado donde los árboles se han visto cubiertos de lava y llegan intactos hasta nuestros días, luego de más de 20 millones de años. Este precioso lugar merece una visita por parte de aquellos que llegan a conocer la Isla de Lesbos.

Muy cerca del bosque petrificado se encuentra el poblado Eressos, y a pocos kilómetros, sobre la costa, las bellas playas de Skala Eressos. La historia cuenta que en esta zona nació la estrella de la isla, su ícono, su personaje más famoso: Safo, una afamada poetisa que vivió en el siglo VI a.c. y que cantó odas a las mujeres más bellas de Lesbos. El amor que esta mujer profesaba por las discípulas a las que enseñaba en su escuela puede ser leído en los pocos versos de su obra que han sobrevivido al paso del tiempo.

En el término “amor sáfico” está el origen del nombre que se utiliza para designar a las mujeres que aman a otras mujeres: “lesbianas”. Aunque hace un tiempo algunos lugareños han intentado erradicar esta palabra del diccionario para designar la homosexualidad femenina, su pedido fue denegado, y poco tiene que ver el lesbianismo con los lesbios o lesbias, como se llama a los nacidos en la Isla de Lesbos.

¿Cómo no visitar este destino turístico cuando aquí se encuentra el origen de todo? “Amor sáfico” y “amor lésbico” se han convertido en sinónimos. Así que muchas mujeres que profesan el amor hacia otras mujeres arriban a la isla para conocer todo sobre el lugar que vio nacer al término “lesbiana”. Hasta aquí llegan a empaparse de la historia de la famosa poetisa, y la patria de Safo les da la bienvenida cada día y ofrece lo mejor de su isla: hermosos territorios cubiertos de olivares, playas tranquilas, y una historia milenaria, lo más bello de Lesbos con mucho amor, como solo “el Jardín del Egeo” puede ofrecer.

Aunque muchos no lo sepan, aunque muchos no lo quieran creer, Torremolinos es, como suelen decir, la “capital gay de Andalucía”. Sí, llegó a portar este título luego de mucho trabajo, que a lo largo de los años ha dado sus frutos, y hoy en día los portales turísticos de todo el mundo, dedicados especialmente al segmento de “turismo homosexual”, le otorgan un espacio, quizás no el más importante, como sí lo tienen Mykonos, Barcelona, San Francisco o Buenos Aires, pero sí un lugar inamovible, que siempre está allí.

Torremolinos deja de ser un típico pueblo de pescadores en la década del cincuenta. Con la apertura del primer hotel, esta localidad del sur malagueño empieza a perfilarse como un importante centro de turismo, que tiene una explosión en la década de los sesenta y setenta, cuando la “Costa del Sol”, con Málaga a la cabeza, se comienza a conocer como tal.

Le costaría un poco a Torremolinos hacerse con un lugar y con su propio nombre en esta franja costera, que en pocos años se convirtió en uno de los centros turísticos más importantes de España, que atrae cada año a millones de turistas tanto españoles como extranjeros. Luego de la separación de la ciudad de Málaga, Torremolinos llevó a cabo un arduo trabajo para sobresalir entre las distintas localidades que tienen su costa sobre el Mar Mediterráneo; por supuesto, lo logró.

Según la Cámara de Turismo, en Torremolinos se aglutinan el 40 % de las plazas hoteleras de la Costa del Sol, por lo que está de más decir que este lugar está preparadísimo para la recepción de los visitantes que vienen a pasar unos días, o sólo un fin de semana, o quizás más tiempo.

Andalucía tiene mucho para ofrecer: arte, cultura y tradiciones, además de unas hermosas playas, por lo que esta región española se abre a la llegada del turismo internacional, siempre tolerante y libre, respetuosa y amigable, por lo que no le costó demasiado a Torremolinos convertirse en un destino gay indiscutido de este país europeo.

Sol y playa es el turismo fundamental de Torremolinos, que se contenta con poseer un microclima, lo que convierte a la zona en un lugar privilegiado y apto para el turismo durante todo el año. Además de los veranos calurosos que hacen que queramos zambullirnos rápidamente en el mar, también presenta inviernos templados y acogedores, ideales para recorrer las calles de esta pequeña ciudad.

Los turistas del colectivo LGTTBI se sienten como en casa al caminar por el centro histórico, porque absorben el clásico ambiente español que se adereza con un clima cosmopolita, otorgado por los extranjeros que hablan todos los idiomas, que sonríen en las terrazas de los bares, que adquieren suvenires en alguno de los tantos negocios de la famosa Calle de San Miguel. Esta peatonal, a la que los lugareños han dado a llamar “la calle de Europa”, es la vía comercial principal de Torremolinos, repleta de negocios de todo tipo, de muy buenos restaurantes y también de bares, donde sentarse a degustar un café mientras cae el sol.

Si caminamos por esta calle hasta la costa, se nos presenta la Torre de Pimentel, el símbolo de la ciudad. Una torre de 12 metros de altura, que fue construida a principios del siglo XIV, para defender la costa. Esta torre estaba rodeada de molinos de agua, que se habían construido en la época de la dominación musulmana, para aprovechar los manantiales que bajan de las sierras. De aquí el nombre de la ciudad: la sumatoria de “torre” y “molinos”. Lamentablemente, de estos últimos solo quedan algunas ruinas.

En los antiguos barrios de esta ciudad se puede respirar el típico clima torremolinense. En el barrio de El Calvario podemos caminar por sus pequeñas calles, apreciar las antiguas construcciones y, sí llegamos el día exacto, también hacer compras en el famoso mercadillo. Cerca, un antiguo barrio de pescadores, La Carihuela, y también El Bajondillo, lugar preciso para degustar una de las especialidades de la cocina local: el pescaito frito.

Cada una de estas zonas tiene su playa homónima, y ambas le prestan también su nombre al Paseo Marítimo, construido en tierras ganadas al mar, que está separado por el acantilado conocido como la Punta de Torremolinos, un accidente geográfico que divide a la playa en dos.

El extenso Paseo Marítimo, que casi recorre los 7 kilómetros de costa que posee Torremolinos, se constituye hoy como un atractivo turístico en sí mismo, que durante el día se encuentra repleto de gente que va y viene del centro a la playa, y que por la tarde presenta a vendedores ambulantes y artistas, que se colocan frente a los cafés para brindar sus espectáculos.

Por supuesto, éstas son sólo algunas de las actividades que se pueden realizar en Torremolinos, pero ¿qué es lo que realmente importa a los muchachos y a las chicas que llegan a vacacionar aquí? Sí, ¡la diversión! Durante el día, una visita con amigos a Aqualand, el mejor parque acuático de la Costa del Sol, es una experiencia que nos hará sentir niños otra vez. Piletas con olas, toboganes gigantes y todo tipo de juegos para disfrutar de un hermoso día de calor.

Claro, las playas son otro tema. Las hay urbanas, tranquilas, familiares, exclusivamente de público gay, otras tantas gay friendly; como se ve, las hay para todos los gustos, pero en algo coincide cada una de ellas: todas poseen excelentes servicios, son muy cuidadas y amigables con el turista en general.

De fácil acceso desde el Paseo Marítimo son las playas de La Carihuela y El Bajondillo; por supuesto son también las más pobladas en los meses estivales. Playamar es una de las mejores equipadas y cuenta con un punto extra: se localiza muy cerca de los centros comerciales. Si se requiere tranquilidad, mejor llegarse hasta Los Álamos, una de las preferidas de los hombres gays, aunque compite con Poseidon Beach, y con la famosa playa que se encuentra muy cerca del Campo de Golf, a unos tres kilómetros de la ciudad. Sí, los muchachos se alejan para practicar nudismo y para “levantar”, mientras se disfruta del sol y del maravilloso paisaje.

En 2001, el mismo organismo de turismo de Torremolinos impulsó a la zona como un destino gay y lésbico, aprovechando la fama que ya ostentaba, y basándose en la amigable población, además de la importante comunidad gay que ya estaba asentada en el lugar. Sin embargo, en los últimos tiempos los esfuerzos han disminuido un poco y este centro de la Costa del Sol ha perdido fanáticos. ¿Se podrá recuperar? No es difícil, pero no basta con pegar stickers con los colores de la bandera del arco iris en las ventanas de locales comerciales, bares y restaurantes. Por eso es que luego de muchas críticas, se ha decidido tomar cartas en el asunto y comenzar nuevamente a publicitar el lugar haciendo hincapié en el turismo homosexual.

Torremolinos lo tiene fácil, la gente de los alrededores sabe de la fama que posee el lugar, y con la movida nocturna que ofrece es lógico que atraiga a los españoles para pasar sus fines de semanas corriendo de bar en bar, disfrutando de todo tipo de música, e incluso del famoso afterhour.

Así que cuando cae el sol, gente de localidades vecinas se mezcla con extranjeros que vacacionan en este lugar hermoso, y colisionan en los diferentes locales creados especialmente para el público gay y lésbico. Sí, las mujeres salen ganando, porque a diferencia de otros destinos, aquí encuentran bares y clubes nocturnos donde sólo entran ellas. Mujeres por todos lados; ya sea para conocer nuevas amigas o para conseguir una noche de pasión, las lesbianas tienen sus sitios preferidos: Ánfora, Tetería Albantia y Timeless son algunos de estos espacios creados solo para ellas.

Claro que bares mixtos y hetero friendly sobran: Café El Atrio, Enigma y Gorila. Para empezar la noche comiendo y luego tomando al son de una buena música, se destaca El Gato. Ahora, para los que deseen reírse un rato con shows de drag queens, nada mejor que Contacto.

Hasta Anxo no llega cualquiera; se debe tocar el timbre para saber qué les espera a los chicos del otro lado de la puerta. ¿Eres oso? Bacchus y Free Eagle son los lugares ideales. ¿Videos porno, sadomasoquismo o lo mejor del XXX? La noche de Torremolinos nos permite elegir entre Bar XS, D´Lirio y Men´s Bar. Pero hay un lugar que no se puede dejar de visitar, aunque sea solo una vez: Porquois Pas? Se trata del bar gay más antiguo de la ciudad.

¿Qué tal? ¿Todavía hay alguien que no esté convencido de pasar unas vacaciones en este paraíso de la Costa del Sol? Bellos chicos, hermosas chicas, diversión nocturna, y descanso en amplias playas de arena oscura, brisa suave y aguas calmas, que nos invitan a relajarnos cada tarde, para volver a salir de marcha por las noches, claro está. Sí, todo esto es Torrem

Mientras que muchos podrían pensar que todas las islas son iguales, repletas de playas, hoteles con reposeras, mar y mucho sol, en realidad, cada isla es un mundo. Primero que nada, dependen de su ubicación. No es lo mismo una isla al sur del continente, gobernada por pingüinos, que otra del Mar Caribe, claro que no. Y aunque se encuentren en el mismo sector, surgiendo de un mismo océano, bajo la soberanía de una misma nación, cada isla es un mundo, y los atractivos que cada una tiene para ofrecer las hace únicas.

Por eso no es lo mismo hablar de las islas que componen el archipiélago de las Baleares, al este de la Península Ibérica, que del otro conjunto de islas que posee España al sudoeste de su territorio. La idiosincrasia de sus habitantes, sus comidas típicas, así como la diferencia entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, donde se localiza el archipiélago de las Canarias, le otorgan individualidad a cada uno de estos pequeños territorios insulares.

Si bien la Gran Canaria no es la isla más grande de este archipiélago, es probablemente la que recibe más afluencia de turismo, no solo procedente del país, sino del resto de Europa y también de otros lugares del mundo. De hecho, Gran Canaria es uno de los principales centros turísticos que posee España.

Con su hermosa capital, Las Palmas de Gran Canaria, esta isla ya se perfilaba como un sitio de turismo receptivo a mediados del siglo XIX. Y los que la frecuentaban en aquella época no se equivocaban, porque en la actualidad Gran Canaria sigue recibiendo millones de visitantes, que llegan especialmente durante el invierno europeo, ya que el lugar espera a los recién llegados con un magnífico clima durante todo el año.

Museos, galerías y hermosos paisajes compiten por la atención de los turistas en cada región de Gran Canaria, pero no hay nada como el sur de la isla para ellos, ya que allí se conjuga lo mejor de la vida cultural, con hermosas playas de arena rubia, parques de todo tipo y, sobre todo, una excelente infraestructura turística, construida especialmente para albergar a los miles de visitantes que se acercan a disfrutar del encanto de esta isla.

Es entendible por qué Gran Canaria forma parte de los principales destinos de turismo gay del mundo, porque además de unas vacaciones soñadas de arena y sol, y la marcha que nunca cesa, el turista homosexual encuentra aquí apertura mental, tolerancia y un ambiente libre de prejuicios.

Recordemos que una de las fiestas más importantes de la isla se da en Las Palmas. El mes de febrero se prepara para recibir a los que llegan para disfrutar de las fiestas del Carnaval. En un ambiente 100% familiar, los drag queens se apropian del desfile y hacen maravillar a la concurrencia con sus divertidos atuendos. Si esto es la capital, ¿cómo será el sector más gay de la isla?

Claro que divertidísimo y diverso, así es Maspalomas, una franja costera situada en el extremo sur del territorio. Dunas que enloquecen la vista, mar de oleaje suave, y ese clima que acaricia los sentidos, son los primeros que reciben a los muchachos gays y a las chicas lesbianas que han escuchado hablar mucho sobre este destino homosexual español.

Centro de turismo de sol y playa desde la década de los sesenta, Maspalomas se alegra de disponer de todos los servicios ideales para el descanso familiar y también el juvenil. Porque mientras que las familias con niños pequeños disfrutan de las playas más relajadas y de los varios parques acuáticos que ostenta la población, el público gay tiene sus sectores especiales donde puede ser completamente libre.

Desde el famoso faro de Maspalomas se puede acceder a los kilómetros y kilómetros de costa de este sector, que ofrece muy buenos servicios para los playeros que deciden pasar todo su día relajados bajo el sol. A partir del kiosco cuatro comienza el sector nudista, al que muchos concurren para asolearse de cuerpo completo. “El siete”, se sabe, es el epicentro de la movida gay diurna.

Hombres de edad avanzada que disfrutan sus días de “levante”, caminando desnudos por la orilla y haciendo amigos. La movida más joven, paseando anteojos de sol de marca y bebiendo coloridos tragos frente al kiosco siete, y también las parejas de chicas lesbianas, que toman sol en la parte más tranquila de esta playa.

Pero cuando se habla de comunidad gay, de turismo homosexual, o de noche de fiesta, es improbable que no se escuche hablar de Playa del Inglés, la zona más gay-lésbica de Gran Canaria. Ubicada en el extremo este de las dunas de Maspalomas, con sus 3 kilómetros de playas sobre el Atlántico, atrae en especial a hombres y mujeres europeos que aprovechan el sol durante todo el año.

Este centro vacacional surgió en 1962, y muchos isleños en seguida se apuraron a construir sus casas de fin de semana. Con el paso del tiempo, muchos llegaron para quedarse, mientras el turismo crecía en esta zona de Gran Canaria y comenzaba a atraer todo tipo de turistas, aunque desde los setenta la comunidad LGTTBI encontró en Playa del Inglés un sitio ideal para veranear en libertad.

Parques y centros de ocio se combinan con el Paseo Marítimo y la extremadamente gay Avenida Tirajana, repleta de comercios especializados, bares de tapas y exclusivos restaurantes. En Playa del Inglés todos tienen su lugar y se encuentran a gusto, desde los leathers a los osos, pasando por los drag queens.

Cualquiera que llegue a la zona en seguida sabrá que si quiere conocer gente del ambiente lo mejor es comenzar a frecuentar el centro comercial Yumbo, un mastodonte de cuatro pisos, rodeado de hermosos parques, que de día funciona como un mall más. Patio de comidas, doscientos negocios de todo tipo, y el clásico escenario para el paseo familiar o el de los grupos de amigos adolescentes.

Pero a medida que baja el sol, el Yumbo se va llenando de gays y lesbianas que conviven con personas heterosexuales que los hacen sentir como en casa. Los turistas de otras partes del mundo, donde la homosexualidad no está demasiado bien vista, se sorprenden de la convivencia pacífica de grupos de personas a quienes no les interesa el gusto sexual del otro, sino que llegan hasta este centro comercial a divertirse, porque a la noche la fiesta aparece.

Los mejores bares y discos gays se encuentran en el Yumbo. Locales solo para mujeres o solo para hombres, otros mixtos, y también de esos en que únicamente los más arriesgados pueden entrar. La movida continúa hasta las seis de la mañana, cuando los visitantes vuelven felices a sus habitaciones de hotel o a sus bungalows.

Si bien la fiesta se vive durante todo el año en Maspalomas y Playa del Inglés, hay una fecha clave, donde parece que los chicos gays salen de debajo de las piedras; es que en mayo el Gay Pride tiñe de los colores del arco iris el sur de Gran Canaria.

Una semana de diversión asegurada, con encuentros de la comunidad, espectáculos, muestras y más marcha que de costumbre. Lo curioso es que aquí la política y el activismo se deja de lado, y se le da prioridad al orgullo festivo de gays y lesbianas que se disfrazan y danzan alrededor de las carrozas, que musicalizan el desfile por la calle principal de Playa del Inglés.

¿Se necesita alguna otra excusa para visitar este maravilloso destino de turismo gay? I don´t think so…

España es uno de los países más elegidos por el turismo internacional de toda Europa. En su amplio territorio cuenta con un sinfín de atractivos, desde museos y palacios, hasta hermosos paisajes. Una rica historia y arraigadas tradiciones hacen de este país un combo completo, que ofrece tantos puntos de interés que a la hora de elegir se nos hace muy difícil elegir uno solo para visitar.

Además de diferentes paisajes y una interesante oferta cultural, artística y gastronómica, este país europeo cuenta con varias islas que aportan su belleza natural y ofrecen otro tipo de turismo. Por eso realmente España tiene en catálogo un espacio para cada gusto.

Entre los centros españoles más importantes se encuentra Costa Brava, como se denomina a la franja costera de la provincia de Gerona, en la región de Cataluña. Un paraíso litoral de geografía escarpada y oleaje salvaje, cuyo paisaje abrupto le otorgó la denominación que un periodista popularizó a principios del siglo XX.

Durante el siglo pasado, los mismos ciudadanos españoles y muchos extranjeros fueron descubriendo el lugar, que se ubica en el extremo noreste de España, acariciando la frontera con Francia. De encanto particular, ambiente tranquilo, clima templado y hermosos atardeceres, Costa Brava comenzó a ser frecuentado por el turismo.

Para la décadas del cincuenta y sesenta, la zona fue testigo de un boom turístico que generó una transformación en los pequeños pueblos de pescadores que vivían del mar y de la agricultura. La urbanización no se hizo esperar, y fueron aumentando los servicios turísticos para atender las necesidades de la creciente demanda.

Desde Blanes, el llamado “portal de la Costa Brava”, hasta Portbou, a pocos pasos de Francia, los 214 kilómetros de costa sobre el Mar Mediterráneo tienen con qué enamorar a los turistas internacionales.

Sin dudas la Costa Brava está entre los primeros sitios de todas las guías turísticas al promocionar la Península Ibérica, porque entre las numerosas localidades costeras, el turismo de sol y playa se conjuga con gran cantidad de actividades recreativas, visitas a jardines botánicos, reservas naturales, y otros tantos atractivos que seguramente figurarán en los itinerarios de los intrépidos visitantes.

Más de sesenta museos, varios sitios arqueológicos, hermosos ejemplos de antigua arquitectura y una deslumbrante oferta gastronómica, que mezcla restaurantes de cocina internacional, con casas que ofrecen los típicos platos de la cocina catalana para conquistar los sentidos. Porque el folklore y las tradiciones de la región siguen vigentes a pesar del crecimiento de los pueblos y del avance del turismo.

Caminatas y senderismo en las áreas protegidas, que conservan hermosos ecosistemas; deportes acuáticos; y mucho divertimento bajo el sol, ya que la Costa Brava pone a disposición del turismo playas de arenas doradas y aguas turquesas, muy concurridas, pero también otros sitios apartados y tranquilos, escondidos en alguna cala a la que solo se accede desde el mar, en alguna embarcación.

Si bien Costa Brava no es un destino turístico homosexual per se, su cercanía a la importante ciudad de Barcelona, y el interés de la región de Cataluña por crear un ambiente relajado, libre de prejuicios y amigable con el colectivo LGTTBI contribuyen a que muchos turistas gays y lesbianas se den una vuelta por la zona costera de Gerona.

Incluso la capital de la provincia, Girona, como también se la llama en catalán, posee reconocidos sitios de cruising. Bueno, al menos son secretos a voces entre los muchachos que habitan la zona.

Mujeres lesbianas y hombres gays también se acercan hasta Blanes, ya que este fue el primer ayuntamiento de España en declararse “gay-friendly”, con la idea de mostrar una cara más amable de la ciudad, donde la tolerancia a lo diferente es su bandera. Aunque se presume la idea de construir un sitio más abierto y plural, y se niega el rédito económico que esta declaración pueda tener para el lugar, lo cierto es que este tipo de proyectos siempre vienen muy bien para el sector turístico.

Blanes posee hermosas playas, calas escondidas y un lindo panorama montañoso. Además, es la ciudad más grande del litoral, por algo es uno de los principales centros turísticos de la zona. Aún se respira el aire a pueblo pesquero, y darse una vuelta por el paseo marítimo siempre es una buena idea.

Si bien Blanes no cuenta con importantes locales dedicados especialmente al público homosexual, podemos encontrar Too Much o el Lounge, bares mixtos a los que poder asistir luego de un hermoso día al sol. De todas maneras, aunque esta localidad quizás no posea una variada oferta nocturna, Blanes es un lugar ideal para descansar y desenchufarse de la rutina, pudiendo a la vez caminar tranquilos, acceder a buenos servicios, y saber que en cada negocio nos atenderán como es debido.

Figueres es otro interesante centro de movida LGTB, porque de por sí es una interesante ciudad comercial. No está sobre la costa, pero aquí se pueden realizar otras actividades. Esta ciudad tiene el honor de ser el lugar de nacimiento del famoso pintor Salvador Dalí, así que visitar uno de los tantos museos dedicados a este artista es una buena opción, claro siempre que nos interese la pintura. Aquí también podemos conocer el Museo del Juguete, que no es cualquier museo de juguetes infantiles más, sino que guarda muchos tesoros de la infancia de destacadas personalidades españolas.

Para los muchachos gays que desean relax y también algunas otras cosas… en Figueres se encuentra el único sauna de la provincia de Gerona, así que ya se sabe a dónde acudir.

Por último, aunque los pueblos de Costa Brava parecen nunca tener fin, Lloret de Mar, cerca de Blanes, es una curiosa ciudad donde distintos tipos de turismo parecen coexistir. En sus calles encontramos un importante patrimonio cultural y arquitectónico, sitios históricos, pero también agradables playas donde pasar el día.

Por la noche, Lloret de Mar enseña otra cara. La juventud late al ritmo de la música, y claro que aquí la comunidad gay disfruta de ciertos espacios creados sólo para ellos, como por ejemplo Arena, uno de los lugares preferidos de los que arriban a la zona sur de la Costa Brava. David presenta un ambiente mixto, donde chicos y chicas se mezclan y bailan durante largas horas, y La Bubu, que además de asegurarnos pasarla bien en este espacio, también ofrece geniales espectáculos.

Quizás Costa Brava no esté a la altura de los destinos turísticos gays preferidos por el colectivo homosexual, pero no importa, porque es un centro vacacional que está creciendo y que de a poco se va haciendo lugar entre las variadas ofertas que comienzan a conquistar territorio multicolor.

No existe otra antigua civilización como la griega. Sí, claro que ha habido muchas alrededor del planeta, pero ninguna tan exótica, culta, intrigante y sensual como la griega. ¿Serán las togas? ¿Serán los laureles alrededor de la cabeza? ¿Serán las uvas que los esclavos depositan en la boca de sus amos? ¿Será el amontonamiento de gente en las ágoras, discutiendo cuestiones fundamentales en el calor del debate? ¿O los amores prohibidos detrás de alguna estatua que representaba a uno de sus tantos dioses? ¿Quién lo sabe?

Para los amantes de la historia, de la cultura, del arte… y también del cine, conocer Atenas o alguna de las tantas islas griegas que conforman esta nación europea es casi un sueño. Buscar rastros del pasado en sus calles, alguna escultura reconocida en uno de sus museos, o el escenario de algún film clásico se convierten en una aventura.

Claro que mientras muchos llegan a Grecia en busca de unas ruinas, de aceite de oliva, o de una foto del Partenon, otros lo hacen especialmente para conseguir a su Adonis. ¿Y dónde mejor que en Mykonos para conseguir nuestro propio “dios griego”?

Quizás ya los hombres de Grecia no usen túnicas como en otras épocas, pero la belleza de sus rasgos, su narices rectas, su piel olivácea y sus sonrisas siguen encantando a los turistas, en especial a los hombres que forman parte del tan famoso segmento llamado “turismo homosexual”. Y los que no quieren probar un bocadillo local… bueno, tienen la suerte de que Mykonos es uno de los paraísos del turismo gay, así que habrá hombres y mujeres de todas las nacionalidades, para todos los gustos y elecciones.

¿Por qué esta isla que forma parte del archipiélago de las Cícladas es uno de los lugares preferidos del turismo LGTTBI? Bueno, basta con pisar su desértico suelo para darse cuenta.

Mykonos es una isla que según aseguran los entendidos tiene las mejores playas del Mar Egeo. ¿No será mucho? Probablemente no, porque los visitantes revalidan esta teoría cada verano, cuando llegan en masa a disfrutar de esta pequeña isla, que junto con Santorini, es una de las principales de las Islas Cícladas.

Desde la década del sesenta, el jet set internacional convirtió a Mykonos en un destino cool y sofisticado. Ya por aquellos años, muchos hombres y mujeres homosexuales llegaban a este lugar europeo y comenzaban a sentar sus bases. Recién en la década del noventa, las agencias de turismo especializadas en este segmento del mercado comenzaron la campaña para promocionar un lugar que ya era un destino gay indiscutible, porque el boca a boca es la mejor publicidad.

En general, cuando gays y lesbianas marcan a un lugar como uno de sus preferidos, esto se da por una razón, y Mykonos junta varias razones en una: hermosos paisajes, playas paradisíacas, atracciones culturales, marcha nocturna, variedad de excursiones y, sobre todo, muy buena atención.

A quienes practicamos este tipo de turismo nos gusta sentirnos como en casa, no solo recibir buenos servicios, tener la posibilidad de comer en exclusivos restaurantes y dormir en un lindo hotel, sino también sentir que nadie nos mira mal, que nadie se va a quedar sorprendido o molesto porque besemos a nuestra pareja en público.

Si bien Grecia aún en la actualidad no da derechos civiles a los ciudadanos que aman a personas de su mismo sexo, las asociaciones LGBT luchan día a día para que esto cambie y se consiga la igualdad ante la ley. Los prejuicios, en especial los que llegan desde la fervorosa religiosidad de una parte de la población, son los principales opositores a las leyes de unión civil o matrimonio gay, sin embargo, la población de Mykonos se muestra cordial y tolerante hacia la diferencia, por algo muchos muchachos y chicas vuelven a vacacionar en este destino, porque en las playas de la isla se sienten libres y tranquilos.

Mykonos es uno de los destinos principales de los cruceros gays, así que el turismo se renueva todos los días. Muchas personas eligen durante su estadía combinar las diferentes actividades de sol y playa con otras un poco más culturales. Visitar numerosas ruinas y sitios arqueológicos, por ejemplo, así como también conocer un poco sobre la Antigua Grecia en el Museo Arqueológico de Mykonos.

Una de las excursiones más populares es la que nos lleva en una embarcación a la famosa Isla de Delos, antiguo santuario, ubicado a 2 kilómetros de la costa de Mykonos. Un lugar nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que es realmente imperdible.

Pero cuando se termina la hora de hacernos los culturales, llega el momento de la diversión y Mykonos es el mejor lugar para esto, ya que cuenta con numerosas playas para todo tipo de veraneantes. Si vamos solos o con amigos, podemos practicar algún deporte en la Playa Agrari. La Elia Beach es una de las playas más visitadas por el turismo gay. Es la mayor playa de la zona y cuenta con espacio dedicado al nudismo.

Para disfrutar desnudos del sol también podríamos pasarnos por la una de las playas más populares, la Super Paradise Beach, donde hombres y mujeres disfrutan por igual. Música disco todo el día, y al atardecer fiestas electrónicas con muy buenos tragos.

Claro, también podemos llegar a la isla en pareja, y preferir algo de intimidad y tranquilidad. Las playas del norte son ideales para ver caer el sol, y al ser de más difícil acceso nos aseguran que no estaremos rodeados de miles de personas.

A muchas de las playas de Mykonos se puede llegar en autobús o tomando pequeñas barcazas que nos trasladan de playa en playa. La isla es pequeña, así que no hace falta alquilar autos, además ciertos sectores de la isla son laberínticos y de calles estrechas, por lo que será imposible transitar por allí en cuatro ruedas. Las bicicletas y las motos son los transportes preferidos de los turistas.

Los molinos de viento, las pequeñas casas cuadras y encaladas, con sus marcos pintados de azul y sus balcones floridos forman la típica postal de Mykonos. Caminar por estas calles donde la tradición se mezcla con la modernidad, donde los restaurantes sofisticados de comida internacional se entrecruzan con pequeños bares que nos deleitan con los manjares típicos de la isla, es una experiencia inolvidable. En muchos negocios, las banderas con los colores del arco iris nos recuerdan que estamos en territorio amigable.

La mayoría de los hoteles y restaurantes son gay friendly y se aseguran de hacérnoslo saber. Aunque, por supuesto, con Mykonos en las guías turísticas gays del mundo no es extraño saber que hay algunos hoteles específicamente creados para el público homosexual, o también straight friendly, esto quiere decir que además aceptan a heterosexuales entre sus huéspedes. Los más conocidos quizás sean el Hotel Elyseum y los Apartamentos Andromeda.

Claro que bares y restaurantes también abren su puerta a la diversidad. Además de las fiestas playeras, la noche vibra al ritmo de la música y de una muy buena onda que se respira en todos lados, en especial en la zona de la Pequeña Venecia, como se ha dado a llamar a este barrio donde las antiguas casas parecen colgar del acantilado sobre el mar, con sus pequeños balcones de madera. Muchas de estas construcciones albergan hoy en día a los mejores bares de la isla.

El Gay Bar Elyseum es uno de los íconos del mundo gay y lésbico de Mykonos, también el Pierro´s, para toda clase de público, el Porta y el Kastro Bar, con canciones clásicas y vista al mar. Montparnasse, Ramrod y Nefeli se suman a la oferta de vida nocturna para mujeres y hombres que disfrutan de una buena cena y luego mucho baile hasta la madrugada.

Observar el amanecer en la playa es también otro de esos momentos en que nadie duda de por qué Mykonos es uno de los centros turísticos más importantes de Grecia. Cuando nos marchamos de la mano, caminando por las callecitas pobladas de iglesias, nos besamos ante alguna puerta de una casa familiar, y nos acostamos a dormir abrazados junto a nuestras parejas, nadie duda tampoco de por qué Mykonos es uno de los mejores destinos gay del mundo.

Miami es uno de los destinos vacacionales más fabulosos. Elegida por millones de turistas durante todo el año, esta ciudad del sudeste estadounidense tiene un encanto especial, y una alternativa para cada tipo de visitante. Miami es playa, primero que nada. Miami es ritmo latino. Miami es electrónica, en su centro comercial. Miami es naturaleza exótica. Miami es lujo. Miami es noche. Y sí… Miami es gay.

Además de ser un gran centro de turismo receptivo en el amplio territorio de los Estados Unidos y atraer a personas de todo el mundo con su vida multifacética, Miami es hace décadas un destino de turismo homosexual aclamado por la comunidad LGTTBI alrededor del globo. ¿Por qué? ¡Es fácil!

La ciudad más importante del estado de La Florida ha sido desde siempre un lugar donde la inmigración ha estado a la orden del día. Miami se formó y se desarrolló de la mano de numerosas comunidades étnicas que aportaron en el proceso, por lo tanto se trata de un sitio donde la diferencia y la diversidad han estado siempre presentes. La mezcla de colores de piel, de idiomas, de dialectos y de tradiciones le ha otorgado al lugar un aire cosmopolita y abierto que, claro, ha colaborado para convertirlo en un espacio de libertad.

Se sabe, el colectivo homosexual disfruta de los lugares siempre y cuando sea bienvenido. Prefiere sentirse como en casa, o al menos lo suficientemente libre como para expresarse. Vacaciona en lugares modernos y, generalmente, gay-friendly. Por supuesto, Miami es gay- friendly de una punta a la otra, pero es mucho más que eso.

Además de hoteles, playas, restaurantes y bares que portan con orgullo el estandarte gay: la bandera con los colores del arco iris, en esta ciudad americana existen lugares exclusivos para el público gay y lésbico.

Los turistas homosexuales tendrán espacios que satisfagan todas sus necesidades, estarán exentos de miradas extrañas, y podrán ser ellos mismos al disfrutar de una tarde de sol, al caminar por las calles del centro, o al pedir una habitación con cama matrimonial en cualquier establecimiento hotelero.

Pero la gente que arriba a Miami no lo hace simplemente porque sea un lugar amigable para con la comunidad, sino porque se trata de una ciudad encantadora, repleta de atractivos y que ofrece oportunidades para hacer un poco de todo.

A menos de 300 kilómetros de distancia, y por veloces y modernas autopistas, se llega a Orlando, la ciudad Disney, donde las chicas y chicos más juguetones podrán pasar por los diferentes parques. Muchos turistas organizan sus viajes para disfrutar de una semana en cada ciudad, alternando diversión en los diferentes y geniales parques de atracciones, y luego descanso en Miami.

Sumergirse en los pantanos es otra de las excursiones preferidas de los más aventureros. A pocos kilómetros, el Parque Nacional Everglades protege un ecosistema asombroso, como lo son los famosos pantanos de La Florida. Intrépidos visitantes se animan a treparse al hidrodeslizador y casi volar por sobre las aguas. Claro, también a acercarse a los feroces cocodrilos.

Fort Lauderlade se encuentra a solo 40 minutos de Miami, y vale la pena visitarla. Una preciosa ciudad, con hermosas playas; por supuesto, también muy amigable con la comunidad gay. Una visita por el agua es recomendada, ya que se puede navegar entre yates y conocer muy de cerca las grandes mansiones que superan en lujo a las de la ciudad vecina.

Además de diferentes parques de diversiones y acuarios, Miami posee una larga carta de atractivos culturales. Muestras, galerías y museos se dispersan por esta magnífica ciudad enmarañada de autopistas, lo que permite movilizarse rápidamente de una punta a la otra. El Museo Biscaya, ubicado en una mansión, construida a principios del siglo XX e inspirada en la arquitectura y el diseño de los castillos europeos, definitivamente merece una visita.

Los edificios vidriados alcanzan el cielo en el downtown de Miami, donde los negocios más exclusivos atraen las miradas de los transeúntes hacia sus vidrieras. Salir de compras en Miami es una actividad que otorga muchas recompensas. Además de varios malls y galerías, en esta ciudad sobresale la calle de la electrónica: la Flagler Street. Si se camina y se sabe mirar, se pueden conseguir productos electrónicos a muy buenos precios.

La Pequeña Habana invita a un paseo. Además de caminar por sus calles, donde se respira el aire cubano, donde la música brota de los negocios y en donde es más probable encontrar un letrero escrito en español en vez de en inglés, también vale la pena parar a almorzar o a cenar en este barrio, y degustar los típicos platillos cubanos: una experiencia inolvidable para el paladar.

Debemos pasear por la zona del puerto, y acercarnos a las mansiones construidas muchas en la década de los ochenta, cuando Miami se puso en la mira del mundo y gran cantidad de celebridades construyeron aquí sus moradas vacacionales, mientras Don Johnson mostraba las mejores postales de la ciudad desde su serie Miami Vice. El lujo se acumula tanto en el agua como en tierra firme.

Miami Beach es una definición popularmente conocida, ya que las playas de esta ciudad, sobre el Océano Atlántico son de una infinita belleza. Arenas claras, aguas transparentes y una movida muy interesante. Una amplia franja costera ofrece servicios de todo tipo, actividades acuáticas, y la posibilidad de retirarse hacia al norte para buscar espacios más tranquilos, porque en el sur la movida no para en todo el día.

South Beach es la zona más chic de la ciudad. La Avenida Collins y la Ocean Drive concentran gran cantidad de negocios, restaurantes y bares que vibran tanto de día como de noche. Claro, South Beach es el lugar elegido por la comunidad gay para asentarse. Allí viven chicos y chicas que hacen de la zona un arco iris de diversidad. Los turistas saben a dónde dirigirse para pasarla bien durante su estadía.

Decenas de cruceros gays arriban y parten del importante puerto de Miami, y los muchachos toman por asalto los pubs y discos del ambiente. Todo tipo de música y los más exquisitos tragos convierten la velada en una noche única.

El famoso Festival de Cine Gay Lésbico también atrae a muchísimos turistas homosexuales durante los meses de abril y mayo. En marzo, la Winter Party enloquece a los visitantes, y para las chicas y sólo para ellas, el Aqua Girl, que una vez al año organiza diversas actividades y fiestas, donde las lesbianas se sienten las reinas del lugar, ya que miles de mujeres se juntan por una buena causa: recaudar fondos para diversos organismos femeninos.

Noche y eventos especiales, como los anteriormente nombrados, son las excusas preferidas para viajar a Miami, pero en realidad el principal imán son las playas. La zona costera de South Beach es la más gay de todas. La playa principal elegida por gays y lesbianas es la 12th Street Beach, aunque muchos hombres prefieren alejarse y llegar hasta una de las más populares, localizada en el norte, la Haulover Beach Park, que tiene un sector especial para ellos, pero que además posee un espacio único en La Florida: sector nudista. Jugar al vóley desnudo tiene su encanto, y Miami es capaz de realizar todo tipo de magia.

No todas las ciudades pueden ostentar la diversidad y la tolerancia que se respira en sus calles, mucho menos aún decir que entre su variada oferta de atractivos turísticos también se encuentra un barrio gay. No no, ¿cuántas ciudades del mundo pueden decir esto? Muy pocas. Quizás algunas capitales de determinados países tienen una cierta zona, que por la proliferación de bares gays y lésbicos congregan al colectivo LGTTBI, pero no mucho más. Hablar de un barrio completo es otra cosa.

Madrid puede vanagloriarse de poseer entre sus barrios uno que no sólo es reconocido como gay, sino que además es uno de los más famosos barrios gays del mundo: Chueca. ¿Quién no escuchó alguna vez hablar de este sitio de la capital española? Gays, lesbianas, bisexuales y trans seguro que sí han oído de este lugar.

España hace muchas décadas que ha salido del clóset. Después de los duros años de la dictadura franquista, este país europeo ha recuperado su libertad y se ha puesto en campaña para restablecer los valores fundamentales, los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, y el bienestar de la vida en general de la población. Costó volver a encontrar el equilibrio, pero se logró.

Así que en la búsqueda de la identidad y de la igualdad, España fue una de las pioneras, y en 2005 el matrimonio entre personas del mismo sexo fue aprobado, legalizando millones de uniones y colocando al país entre los primeros del mundo en reconocer los derechos de todos y todas a amar de forma diferente. Por supuesto hubo oposición, pero la comunidad gay vio cumplido su sueño, y si España ya era un país admirado por sus libertades, desde ese momento la Península Ibérica consiguió un lugar de aún más privilegio entre los destinos de turismo gay del mundo.

Y más allá de otros centros turísticos frecuentados por gays y lesbianas, como Torremolinos, Tenerife y Playa del Inglés, todo el territorio español se volvió un poco más amigable. Y se sabe, los homosexuales en general buscamos sentirnos como en casa, contenidos y libres a la hora de vacacionar. Claro, como cualquier persona. Por eso en general elegimos destinos que nos aseguren una estadía tranquila sin prejuicios ni miradas extrañas; así que todos aquellos lugares que nos hagan un guiño desde lo legal, desde una bandera con los colores del arco iris, o desde un comercio especializado, contarán con nuestro consentimiento.

Chueca es uno de estos lugares desde hace mucho tiempo, pero en los últimos años las fotos del barrio se anteponen a las del Museo del Prado o las del Rastro, o incluso a la bella postal de las Cibeles iluminadas, porque es común que Chueca forme parte de los recorridos turísticos de la capital española, en especial durante el mes de junio, cuando los eventos organizados por la semana del Orgullo Gay eligen como epicentro este lugar de la ciudad.

Aunque muchos habitantes de Madrid se refieran a esta zona del barrio Justicia como el “nuevo lugar de moda”, el “lugar de marcha” o el “lugar chic”, la mayoría, en especial los turistas y la gente de la comunidad, hablan de Chueca como lo que es para el resto del mundo: el barrio gay.

Está zona céntrica, ubicada en pleno corazón de Madrid, y limitada en uno de sus extremos por la famosa Gran Vía, la avenida más conocida de la ciudad, está en su momento de esplendor, pero claro, la actualidad no borra su pasado. Porque aquellos que han vivido toda su vida cerca de este lugar pueden recordar las épocas de decadencia, cuando se sabía que eran calles peligrosas y la delincuencia estaba a la orden del día.

Cuando se habla de la historia de Chueca, muchas personas aseguran que fue la aparición de los primeros negocios dedicados al público gay los que comenzaron a cambiarle la cara al barrio. Fue en la década de los ochenta y sí, fue un proceso bastante veloz, porque durante aquellos años muchos locales especialmente creados para la comunidad florecieron en sus calles, como la Librería Berkana, la primera librería gay-lésbica de toda España, que abrió sus puertas en 1996 y aún sigue cautivando a la clientela.

Además, por aquella época, Chueca ya era sinónimo de buena noche y diversión. Para los noventa, la denominación de “barrio gay” se popularizó, cuando chicos y chicas se asentaron en la zona, eligieron al barrio como su lugar de residencia y lo fueron convirtiendo en lo que es hoy: el punto de encuentro de gays y lesbianas de Madrid.

Mientras que se rescataron muchos edificios y se remodelaron otros tantos, la modernización convive con la tradición de la arquitectura castiza, lo que le da un sabor muy particular al sitio. Calles estrechas donde es muy fácil perderse, pero si se tiene como punto de referencia la Plazoleta Chueca, es simple recorrer la zona. Esta placita recibe su nombre de un famoso cantante de zarzuelas, Federico Chueca, y por supuesto de aquí también toma el nombre el barrio.

La zona no deja de crecer, el metro cuadrado en los edificios reciclados vale fortuna, y sus precios continúan elevándose. Gracias a la fama que ha adquirido, Chueca se está convirtiendo en un lugar exclusivo. Negocios cierran y abren todos los días, porque para estar de moda hay que estar instalado en Chueca.

Locales de todo tipo se codean con algunos un poco más alternativos. Sex shops, librerías, negocios de tatuajes y novedosas casas de diseño conviven en las arterias que forman el corazón de Chueca, un lugar que va a la vanguardia en moda, tanto para vestir como para decorar la casa.

Lo más interesante de este atractivo turístico de Madrid es que no solo la comunidad gay en su esplendor camina por las calles a todas horas, sino que es común ver demostraciones de cariño en plena vía pública, algo que no es demasiado usual en otras partes del mundo. Chicos y chicos tomados de la mano; chicas y chicas abrazadas; grupos de amigos entrando y saliendo de los diferentes negocios u observando escaparates, o quizás tomando un café en algunas de las tantas terrazas que estallan en la época estival. Madres con sus hijos, osos, enfermeras, señores trajeados, adolescentes tatuados, agujereados, vestidos todos de negro. La diversidad se escapa por los poros de Chueca.

Más allá de la sexualidad de los lugareños o de los transeúntes, Chueca es también un lugar muy frecuentado por subculturas y tribus urbanas que pululan por la zona. Además, minorías étnicas han llegado para quedarse y eso se puede observar en la oferta gastronómica que da la posibilidad de elegir entre una variada carta de platos.

Restaurantes, bares y discos tienen su espacio en este sector madrileño. De día, los cafés preparan sus desayunos, sus menús lights y sus meriendas apetitosas, y acompañan la cara más relajada y tranquila del barrio; cuando cae el sol, Chueca muta su rostro y la movida nocturna no se hace esperar.

Por supuesto, y como era de suponer, hay locales para todos los gustos: los hay más heteros, menos heteros, diversos, de leathers, de osos, mixtos, gay-friendly, hetero-friendly, y aquí muchas veces se suele elegir más por un estilo de música o por una prioridad a la hora de degustar una cierta comida, que por el tipo de gente que frecuenta el espacio en particular.

En Chueca hay íconos que merecen una visita, como Black & White que desde 1982 sigue poniendo a disposición de los visitantes dos pistas, buena música, un clima alegre y mucha inteligencia para modernizarse e ir cambiando con el correr del tiempo, logrando estar siempre a la vanguardia.

En Studio 54 y Royal Club aparecen los hombres más bellos, de esos que disfrutan de bailar sin remera al son de las últimas canciones de moda; El Sitio es copado por los más jóvenes, y en Delirio los que gustan de bailar lo pueden hacer hasta las seis de la mañana.

Long Play es una de las discos que siempre están en los itinerarios de los muchachos gays que conocen mucho el ambiente; ahora si solo quieren pasarla bien entre ellos, Leather cuenta con darkroom y en Cruising… bueno… ya se sabe…

Las mujeres claro que también encuentran su lugar. Aunque fue creado especialmente para lesbianas, Escape, pegadito a la Plazoleta de Chueca, también posee ciertos días un ambiente mixto y muy interesante. Para salir de copas y conocer nuevas amistades, las féminas llegan hasta Olivia, y si quieren seguir pasándola bien también está Fulanita de Tal.

No nos gusta la música electrónica o la típicamente española, como en Chueca hay lugar para todas las preferencias, podemos darnos una vuelta por la Disco Mito, donde los latinos se apropian del local, y el reggaeton toma por asalto los cuerpos sudados en plena pista de baile.

¿Qué? ¿Ustedes no son gays? ¿Ustedes no son lesbianas? ¿Qué importa? Chueca es un barrio de moda en Madrid, y salir de tapas para conocer lo mejor de la noche madrileña es algo que seguramente encantará a todos los públicos sin importar su preferencia sexual.

Salir a competir en el mercado turístico es algo muy complicado. Cada país juega sus mejores cartas para intentar captar al turismo internacional. Algo similar sucede dentro de un mismo territorio, y esta fiera competencia se acentúa cuando el país en cuestión tiene tanto para ofrecer.

España es un buen ejemplo para esta silenciosa competición entre centros de turismo receptivo. Por supuesto cada zona, ciudad o pueblo tiene su propia identidad y una fila de atractivos listos para seducir a las masas de visitantes. Cada cual con su encanto y su distintivo hace lo mejor posible para sobresalir.

En el caso de Tenerife el trabajo es arduo, porque no solo tiene que competir con la isla más famosa del archipiélago de Las Canarias, también debe hacerle frente a otras islas con igual fama que se rodean del Mar Mediterráneo, como en el caso de las islas Mallorca e Ibiza en Las Baleares.

Pero Tenerife no se achica ante los retos y, como la isla más grande y más poblada de Las Canarias, surge del Océano Atlántico y muestra lo mejor de sí.

Dos rostros opuestos, como Géminis, enseña la Isla de Tenerife a todo aquel que llegue a conocerla. Bosques entrecruzados, acantilados filosos, laderas, cráteres y sus típicas playas naturales de arenas volcánicas son los símbolos de la zona norte.

En el sur del territorio, la isla se desliza hacia el agua y encanta al recién llegado con un clima aún más benigno que el de su contracara. Escasas precipitaciones, temperaturas templadas y cantidad de horas de sol, que el turista agradece durante todo el año. De todas maneras, mientras se disfruta del día al aire libre, en bikini, untándose bronceador, las nieves eternas de la montaña más alta de España pueden ser vistas en la lejanía: el volcán Teide, con sus 3718 metros de altura se convierte en el centinela de Tenerife.

Los 2000 km² de superficie que ostenta este territorio insular ofrece un sinfín de posibilidades para todo tipo de turismo. Desde los que disfrutan del turismo de sol y playa y eligen esconderse en alguna cala secreta, hasta los que se amontonan con otros bañistas en balnearios superpoblados. Muchos prefieren las playas naturales de arenas negras; algunos, acostumbrados a playas más clásicas, no se resisten a las doradas playas artificiales, creadas en muchos puntos de los 400 kilómetros de costa que posee Tenerife.

Museos; galerías; restos arqueológicos; pueblos pintorescos, enclavados en algún valle, al pie de una montaña; otros que viven detenidos en el tiempo, y también de los que parecen resistirse a dejarse sobrepasar por el turismo. La vida natural invita al senderismo, a la observación de aves y a conocer diferentes ecosistemas. También escalar y obtener hermosas vistas panorámicas de la isla desde la altura es una de las posibilidades que ofrece este destino.

Claro que si hay diferentes tipos de actividades para disfrutar en esta isla, el turismo se diversifica y es aquí donde tímido también surge el turismo gay. Sin embargo, Tenerife no la tiene tan fácil. No basta con izar la bandera del arco iris o declararse destino gay-friendly. Muy cerca de su costa, la Isla de Gran Canaria es la principal competencia cuando de turismo homosexual se trata.

De todas maneras, Tenerife no se apresura y de a poco se va haciendo un lugar en el mercado gay y lésbico, porque sabe que cuenta no solo con bellos paisajes y atractivos únicos, sino también con una población capaz de hacer sentir bien y cómodo a todo tipo de visitantes. Tolerantes y abiertos, los lugareños comienzan a acostumbrarse a la idea de un turismo más diverso que, por supuesto, conviene para el crecimiento de la isla.

Desde las autoridades de Santa Cruz de Tenerife, ciudad principal de la isla y también capital de la provincia homónima, se intenta desde hace algún tiempo generar actividades y el lugar que necesita la comunidad LGTTBI para hacerse del espacio, y colocar a Tenerife en las guías turísticas multicolores.

Pero el permiso no hace falta, y cuando las condiciones están dadas naturalmente todo es más fácil, por eso gays y lesbianas ya clavaron su estandarte en las playas de Tenerife y se dedican a consolidar el turismo que más les gusta.

En el sur de la isla se levanta un centro vacacional de primera, top, moderno, listo para recibir a los visitantes y hacerles olvidar de la vida cotidiana, así es Playa de las Américas, uno de los puntos elegidos por el colectivo gay.

Los lugares de cruising pasan de boca en boca, y aunque se rumorea que prontamente se abrirán nuevos locales para el público homosexual, de todas maneras la noche de Playa de las Américas cumple con las expectativas de los visitantes; por algo se dice que es la fibra que hace latir el corazón de la isla, al ritmo de la música y del ambiente juvenil que copa las noches. El club Géminis, y los locales Chaplins y de The Cellar son los más concurridos por chicas y chicos.

Pero no hay que esperar hasta que caiga el sol para disfrutar de este sector de la isla. En la playa El Médano nos permiten despojarnos de nuestras ropas para retozar al sol, y en Las Callados además de nudismo hay un interesante sector gay.

En el otro extremo de la Isla de Tenerife nos aguarda Puerto de la Cruz, el lugar preferido de la comunidad. Un antiguo pueblo histórico que ya se dedicaba al turismo incluso antes de que existiera la palabra que define a esta actividad de ocio y recreación.

Al pie del Teide, en el Valle de Orotava, la pequeña ciudad se prepara para recibir al turista; todos son bienvenidos en Puerto de la Cruz, un centro ideal para hacer base y luego recorrer otros sectores de la isla.

El Lago Martínez es uno de los espacios más visitados por los hombres gays, aunque algunos eligen acercarse hasta la Playa Bollullo, donde el nudismo está permitido, o también a Los Patos. Son estos mismos hombres los que frecuentan alguno de los dos saunas de la ciudad, o los que por la noche se suman a la movida de bares y restaurantes que ofrece la vibrante Avenida Generalísimo.

Los bares Mitos II y Tabasco son los preferidos por gays y lesbianas, que quizás luego de una copa se acercan a la Discoteca Vampis o a Punto G. Los muchachos suelen inclinarse por Anderson Club o el popular Despanto.

¿Hace falta más movida gay para popularizar a la Isla de Tenerife como un destino homosexual indiscutible? Quizás sí, quizás no. ¿Quién sabe? Dejemos que el tiempo lo diga…

Lo dicen las revistas especializadas, lo aseguran los programas de televisión, lo comprueban las estadísticas, o eso es al menos lo que nos quieren hacer creer los involucrados. Sí, como muchos otros destinos vacacionales, Benidorm también se vende a sí mismo como uno de los mejores centros turísticos de Europa. Uno de los lugares más visitados de España. Las mejores playas del Mediterráneo.

Pero claro, lo mismo argumentan muchas otras ciudades y pueblos costeros. Cada localidad hace su propia publicidad y se promociona de la manera que puede. ¿Les podemos creer a todas? Es posible que alguna mienta, que otra exagere, y que alguna más calladita espere en silencio y sin vanagloriarse de sus propias aptitudes para conquistar al visitante. Lo cierto es que para comprobarlo podemos escuchar el boca a boca, podemos creer en nuestros amigos, familiares y vecinos, pero la mejor manera de conocer la verdadera naturaleza de un lugar es ir a visitarlo. De eso no hay ninguna duda.

En el caso de Benidorm es posible que sí sea el centro turístico más famoso y renombrado de la llamada Costa Blanca, la franja costera de la provincia de Alicante que disfruta del hermoso Mar Mediterráneo a lo largo de más de 200 kilómetros.

Benidorm sobresale, sobre todo, por su microclima tan particular que le provee una especial ubicación. Rodeada de montañas y frente a las cálidas aguas de Mediterráneo, la ciudad presenta veranos agradables, con mucho calor, aunque atenuado por una suave brisa marina, e inviernos cálidos que ayudan a la industria turística a estar en vilo los 365 días del año.

A solo 50 kilómetros de Alicante, Benidorm se posiciona como un destino de lujo sobre la Costa Blanca, formando parte de la Comunidad Valenciana. Si bien fue pueblo de pescadores, desde siempre el turismo tuvo su lugarcito en este rincón del mundo. Pero fue durante la década de los cincuenta cuando se concibió a Benidorm como una posible villa turística, dedicando los mayores esfuerzos a hacer crecer la ciudad.

Y sí que creció, en especial para arriba, porque si hay algo que distingue a esta ciudad balnearia son especialmente sus rascacielos, muchos de ellos hoteles que, acomodados sobre la costa, permiten unas cuantas habitaciones con vista al mar. Así aumentaron en poco tiempo las plazas hoteleras que, combinadas con una amplia infraestructura de servicios, propulsaron a Benidorm como un centro vacacional y de ocio, además de convertirlo en uno de los destinos más importantes de sol y playa de España.

Sí, quizás se conoce a Benidorm como uno de los mejores centros turísticos, pero poco se sabe de esta ciudad como destino de turismo gay y lésbico, porque se puede considerar que este poblado alicantino es una de las nuevas perlas de este tipo de turismo que tantas divisas genera para los países dedicados a promocionarlo.

Nada le hace falta a Benidorm que ya no tenga. Excelentes playas, actividades diversas, parques de entretenimientos, restaurantes de todos los estilos, y un centro histórico compacto, de calles pequeñas y adoquinadas que con un simple paseo nos devuelven al pasado, a épocas en que la agricultura y la pesca eran las actividades económicas dominantes de la zona.

Y justamente porque no hay nada que criticarle a este espacio es que el turismo gay crece de a poco, aunque en realidad por aquí turismo homosexual hubo siempre. Quizás por esto es que la población ya está más que acostumbrada y no se asombra de nada, lo que genera un clima de tolerancia y libertad muy apreciado por la comunidad LGBT.

Los entendidos aseguran que en la década del sesenta abrió Gay Bar Pretex, el primer bar gay de Benidorm, y desde ese momento no hubo marcha atrás. Los locales dedicados al colectivo homosexual se van multiplicando, y debido a esto las autoridades han decidido publicar un folleto turístico que agrupa todos los sitios de interés para los muchachos gays y las chicas lesbianas.

El mapa del folleto muestra una aglomeración de bares, restaurantes, pubs y sex shops en un determinado espacio, que se conoce como el barrio gay y que se adentra en el centro histórico de la ciudad, dando la posibilidad a los visitantes de darse una vuelta a pie y dedicar buena parte de la noche a conocer el ambiente gay de Benidorm.

Si de noche esta ciudad estalla con música y alegría, y una movida muy interesante, de día las playas son las protagonistas. La zona de Levante vibra las veinticuatro horas, excelentes complejos a orillas del mar, todo tipo de servicios, y la posibilidad de nadar en una pileta, tomar un trago meciéndose en una hamaca, o practicar algún deporte náutico, todo en el mismo lugar.

Levante posee 2 kilómetros de bellas playas de arena fina, mar que hipnotiza y, claro, un espacio gay, delante del bar Peter´s Playa; un sitio no oficial donde hacer amigos con los mismos gustos que nosotros.

Si se buscan playas más tranquilas podemos alejarnos hacia Poniente. Se puede reposar bajo el sol, la música es escasa, porque no existen bares sobre la playa, pero los servicios sieguen siendo igual de notables. De noche, Poniente es desde siempre el lugar de cruising elegido por los hombres gays de la zona.

MalPas es otra de las playas famosas, aunque es mucho más pequeña y reservada, por lo que la comunidad homosexual la elige para evitar las multitudes. Claro que la zona gay se extiende a los lugares donde está permitido el nudismo: el mejor sitio de Benidorm se puede encontrar a unos 4 kilómetros, y se da a llamar Racó de Conill, donde el cruising se disfruta tanto de día como de noche.

Es muy posible que en los próximos años Benidorm dispare como un destino gay internacional, y que compita con los paraísos de este nicho de la población que prefiere la playa y el sol, y que también busca una buena noche para sus andanzas.

Aquí en Benidorm es fácil de encontrar todo eso, porque además de bares gays como Café 69, Eros, Incognito, el Bears Bar y The Look, la disco Mercury, con sus dark rooms, y otros tantos establecimientos abiertos para todo tipo de clientes, esta ciudad cuenta con la distinción de haberse declarado gay-friendly. Digamos que la bandera del arco iris flameando durante la semana del orgullo gay le da un toque diferente y atrae las miradas del turismo homosexual internacional. Un guiño importante, porque no solo ganan ellos, sino que también ganamos nosotros.

La ciudad de Nueva York tiene tantas caras como habitantes ocupan su territorio. Posee también tantos rostros como turistas arriban a sus aeropuertos internacionales. Y ni hablar de los disfraces que utiliza por cada comunidad étnica que se agrupa en sus calles. Se viste de colores según las preferencias del visitante y vuelve a acomodarse para los lugareños. Multifacética y variada, así es New York City.

Pero más cosmopolita y abierta aún es la isla de Manhattan, el corazón de esta ciudad que se compone de varios buroughs o barrios, pero que cuando tiene que salir a escena manda a su “yo” icónico, a su “yo” extravertido, al “yo” que se cubre de plumas y al que no le da vergüenza mostrarse tal cual es. Así, real y auténtica, la Gran Manzana nos vende un sueño de colores, una ilusión que nunca termina de desvanecerse, y esto es precisamente lo que encanta a los recién llegados, lo que enamora a los que arriban y deciden probar suerte en la “tierra de las oportunidades”.

Entre tantas otras cosas, Nueva York es una de las ciudades gays por excelencia. Ya sea como destino vacacional o como lugar para vivir, la gente homosexual de todas partes del mundo encuentra en esta diminuta tierra todo lo que necesita.

Casi podría decirse que es irónico que Nueva York aún no permita el casamiento entre personas del mismo sexo, derecho recientemente negado en el Senado de la ciudad, y que la igualdad entre todos los ciudadanos no sea reconocida en esta parte del mundo en donde, después de todo, comenzó la movilización del colectivo LGTTBI que luego tendría sus réplicas en varias partes del globo.

Es que la ciudad de Nueva York es pionera en lo que a derechos gays y lésbicos se refiere. En las calles de la isla de Manhattan tuvo lugar el origen del movimiento homosexual que llega hasta nuestros días, más vigente que nunca. En 1969, un 28 de junio, los gays, lesbianas, travestis y transexuales de esta ciudad dijeron “¡basta!”. Cansados de ser perseguidos y maltratados por la policía, levantaron su voz para hacerse oír, y se enfrentaron a la autoridad local cuando tuvo lugar una redada en el reconocido bar del ambiente llamado “Stonewall Inn”. Hoy en día famoso, aquel local en donde hombres y mujeres que amaban distinto encontraban un lugar para ser ellos mismos, se convirtió en un ícono de la lucha por los derechos igualitarios.

Los acontecimientos de Stonewall dieron lugar a la formación de grupos que pelearían por la libertad de elegir a quien se ama, y en 1970, un año después de aquel día, estos grupos se organizaron para recordar y festejar el orgullo que los unía como individuos de una comunidad. Desde aquel momento, Nueva York se viste de fiesta cada verano, durante el último fin de semana de junio, cuando se celebra el desfile del orgullo gay.

Las marchas y desfiles de este tipo se celebran en muchas ciudades alrededor del mundo en la misma fecha, para recordar el origen de la lucha, y si bien se parecen y se diferencian, la celebración que toma por asalto las calles de Manhattan tiene otro gusto; el Gay Parade neoyorkino es único.

Miles de turistas llegan para esta fecha y copan la ciudad, se entremezclan con los neoyorkinos y salen a marchar, a cantar y a bailar disfrazados, enarbolando banderas e insignias y luchando siempre por los derechos de todos y todas.

Partiendo desde el Midtown y recorriendo varios kilómetros, la multitud bajo la bandera con los colores del arco iris, símbolo gay indiscutido, avanza por la famosa Quinta Avenida hasta llegar al Greenwich Village, la zona rosa.

Sí, claro, no podía faltar una zona especial en esta poblada ciudad, aunque Nueva York puede ser percibida como abierta y amigable para con la comunidad homosexual, las mujeres y hombres gays suelen aglomerarse en la zona sur de la isla, siendo “el Village”, como se lo llama, el barrio preferido.

El West Village es en general la parte más tradicional, mientras que el East Village es más frecuentado por los chicos y chicas más jóvenes, ya que cuenta con locales especializados un poco más alternativos y modernos. El barrio de Chelsea, otro de los puntos bohemios y artísticos de la Gran Manzana, no se queda atrás. En esta zona, los habitantes se muestran mucho más afectos a las demostraciones de cariño en la vía pública y a manifestarse tal cual son.

Así que para los visitantes extranjeros que tengan ganas de hacer una visita a esta fotografiada ciudad, ya saben, además de subir al gigante Empire State, navegar hasta la famosa Estatua de la Libertad, y asombrarse ante las luces de Times Square, también pueden tomarse un tiempo para recorrer el ambiente gay-lésbico de NYC.

Sí, Manhattan es mucho más que alimentar patos en Central Park, regatear en Chinatown, observar escaparates de las tiendas más exclusivas del mundo, y conocer interesantes museos y galerías, claro, Nueva York es Broadway y ningún otro circuito teatral del planeta puede hacerle sombra.

Estereotipo o no estereotipo, se sabe: muchos hombres gays aman los musicales, y caminar por Broadway, la calle más larga de Manhattan, que en su intersección con la Séptima Avenida se cubre de lentejuelas, es una experiencia indiscutida. Ingresar a uno de estos famosos teatros y ser testigo de alguna de las obras que permanecen años en cartelera es una actividad que seguramente no tiene precio para los fanáticos.

Y en “la ciudad que nunca duerme” por supuesto no podía faltar la movida nocturna. En cada rincón de este territorio estadounidense hay marcha para cada gusto, pero la noche gay se desparrama muy cerca del Washington Square Park, epicentro del Greenwich Village, donde los visitantes podrán optar por bares, restaurantes, pubs, lounges y discos, con todo tipo de música y espectáculos.

The View, Splash Bar NY, Spirit y Phoenix son algunos de los más frecuentados por la comunidad gay. Para ellas, exclusivos locales de lesbianas como Henrietta Hudson, y los populares The Cubby Hole y CattySkack, completan la lista de este destino de turismo gay.

Pero seguirle el ritmo a Manhattan es un poco complicado, porque todos los días se cierran y se abren nuevos bares y restaurantes, por lo que para estar al tanto se recomienda leer algunas publicaciones de tirada gratuita, donde se informa sobre los lugares más convocantes del ambiente o las actividades en los distintos centros del colectivo gay. También cada semana en los puestos de diarios y revistas aparece el famoso Time Out New York, la guía para hombres y mujeres que no se quieren perder de nada.

Y así como es común conocer un nuevo lugar y llevar suvenires para familiares y amigos a nuestro regreso, si no nos gusta ningunos de los clásicos recuerdos que venden en cada negocio de Times Square, siempre se puede parar por alguna de las tiendas que se dedican al mundo gay-lésbico en Nueva York, o quizás al pasear por alguna de las librerías especializadas, encontremos algún libro para nuestro amigo gay o nuestra prima lesbiana.

Mientras que Creative Vision Bookstore es una de las librerías de teoría homosexual más conocidas de la ciudad, las mujeres encuentran su espacio en Bluestockings, otra librería que conjuga en su interior café y cultura, además de un lugar ideal para conocer otras féminas.

Así es Nueva York, la tierra diversa…

No hay ninguna duda de por qué Costa Rica recibió ese nombre. Aunque en realidad, probablemente, y observando todo a la distancia, los autores del topónimo se equivocaron. Costa Rica no es solo una “costa rica”, es todo un “país rico”. La riqueza de esta nación quizás no pueda medirse en cantidad de yacimientos de plata, oro o petróleo. Costa Rica es millonaria porque cuenta con un conjunto de recursos naturales que no todos los países pueden ostentar. Así que pensar en cambiar su nombre no sería tan mala idea…

La riqueza natural que despliega este país centroamericano no se compra ni se vende, en todo caso se hereda, y los actuales residentes son realmente afortunados de tener en una superficie tan diminuta una gran cantidad de bellezas naturales de todo tipo. Solo 51100 km² de territorio donde confluyen los más variados ecosistemas.

Es gracioso cuando se escucha a los vendedores, cuando se leen las publicidades de folletos turísticos, cuando las imágenes de alguna promoción se apoderan de la pantalla, y nos quieren hacer creer que algún lugar perdido del planeta es un paraíso sólo porque una playa desierta repleta de palmeras espera recibir algún visitante. Pero no, cuando pisamos por primera vez tierra costarricense, nos damos cuenta de que con tal de vender, a cualquier lugar le cuelgan el cartel de “paraíso”.

Costa Rica es un verdadero paraíso, el lugar que muchos podrían imaginar cuando se habla de otra vida, del alma después de la muerte permaneciendo en un lugar soñado, de un espacio más allá de la Tierra, más allá de la mortalidad. Costa Rica es un paraíso por el que caminan los mortales, y lo mejor de todo, es que cualquiera puede viajar fácilmente hasta allí.

Lagunas, ríos que descienden de algún verde monte, volcanes imprevisibles, costas sobre el Mar Caribe, costas sobre el Oceano Pacífico, bosques de todo tipo, ciudades históricas, pueblos detenidos en el tiempo y, sobre todo, una compleja y exótica fauna y una rica flora con especies variadas y únicas en este rincón del mundo, ubicado ahí nomás, en el puente que une América del Norte con América del Sur.

No es de extrañar por que, además de los millones de turistas que pasan por este país latinoamericano, los turistas homosexuales hablan de Costa Rica, buscan información sobre Costa Rica y planean pasar sus vacaciones en Costa Rica. Unas vacaciones de seguro inolvidables desde que descienden del avión en San José, capital del país, hasta que su avión despega para volver a casa.

Es de dominio público, y de interés especializado, que el viajero gay prefiere, en general, los destinos de sol y playa sobre otros tipos de turismo que pueden ser practicados quizás en grandes capitales europeas. A no todo el mundo le gustan los museos, y tampoco todos viajan sólo para practicar algo de turismo aventura en un exótico paisaje. Pero en su mayoría, las mujeres lesbianas y los hombres gays se inclinan, a la hora de elegir un destino vacacional, por países que cuenten con buenas playas, cantidad de horas de sol, y una noche movida.

Además, la comunidad LGBTTI busca un espacio donde sentirse cómoda, y saben que cuando una guía turística embanderada con los colores del arco iris nombra algún lugar como destino preferido por los gays, allí encontrará buena recepción por parte de los habitantes.

La despenalización de la homosexualidad en la década del setenta, hizo liberar a Costa Rica, un país en vías de crecimiento que se muestra al mundo como sumamente educado, inteligente y pacífico, por algo es uno de los pocos países que no cuenta con ejército. Desde esa época, gays, lesbianas y travestis han vivido en libertad, a pesar de que se trata de una sociedad bastante conservadora y con un alto porcentaje de católicos practicantes.

Durante los años noventa, empezaron a surgir muchas organizaciones que defendían los derechos del colectivo homosexual y que lograron importantes avances para mejorar la vida de todas y todos los integrantes de la comunidad. Aún hoy se sigue alerta, buscando equiparar los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas, mientras se espera el tratamiento de, al menos, dos proyectos de unión civil para todo el territorio.

Con estos antecendentes, el turista homosexual sabe que viajar a Costa Rica le proveerá tranquilidad a la hora de salir a la calle o de pedir una habitacón doble con cama matrimonial, y que seguramente este país lo sorprenderá con locales especiales, adaptados a su gusto. Solamente con llegar, se quedarán tranquilos y no se arrepentirán de haberlo elegido como centro vacacional, ya que los habitantes son cordiales y amables al trato, divertidos, siempre dispuestos a ayudar al recién llegado y, sobre todo, tolerantes con la diversidad.

El clima tropical ayuda a vender a Costa Rica durante todo el año. No existen inviernos o veranos, tal y como los conocemos en otras partes del mundo, pero sí se puede diferenciar la época seca de la húmeda, en la que las lluvias pueden ser torrenciales.

Las actividades son variadas y para todos los gustos. Desde escalar volcanes, practicar senderismo, navegar por los rápidos o tirarse al sol; Costa Rica lo tiene y lo ofrece. Viajar de una punta a la otra es fácil, ya que las distancias son cortas y, si nos organizamos bien, podemos conocer diferentes lugares de este maravilloso país.

Según nuestras preferencias, deberemos elegir qué lugares conocer, pero si queremos disfrutar de la vida gay en todo su esplendor, San José es la respuesta. No solo es la capital de la nación, también es el corazón del territorio, y late al ritmo latino y también al ritmo gay.

De noche, San Jose se vuelve lésbico y se vuelve gay y se vuelve muy movido. Además de muchos bares y restaurantes catalogados como gay-friendly, existen unos cuantos establecimientos dedicados especialmente a la comunidad homosexual. Muchos se concentran en un área pequeña, que es conocida como la zona gay de San José de Costa Rica.

Además de una agencia de turismo centrada en este segmento particular de la población, de conocidos espacios de cruising alrededor de la ciudad, y de dos saunas de alta categoría, los bares y pubs del ambiente son los más visitados. El bar Bochinche es mixto y muy amigable con los heterosexuales. La disco más conocida y tambien muy top es Club Oh! Los domingos en particular la noche estalla en La Avispa. Los muchachos más jóvenes prefieren los días de strippers en Club Energy, y los más maduros, así como muchos turistas, se inclinan por el ícono de San José: Pucho´s Bar, que incluye shows de drag queens y dark room.

Hoteles gay-friendly pueden ser encontrados a lo largo y ancho del territorio de Costa Rica, pero existe un lugar especial en este país que cuenta con alojamiento exclusivo para gays y lesbianas y amigos de la comunidad, que prefieren los lugares un poco más tranquilos, donde relajarse de la manera que mejor deseen.

Y si eso existe se puede ver en Quepos, la ciudad que sirve de entrada al parque nacional más famoso de Costa Rica, sí, uno de los casi 75 lugares protegidos, que se encargan de resguardar sus tesoros naturales. El Parque Nacional Manuel Antonio se podría describir como un zoológico sin jaulas, un verdadero muestrario tanto de especies faunísticas como de la flora autóctona. Con playas sobre el Pacífico, Manuel Antonio invita a recorrer su superficie, a realizar distintas actividades y también a relajarse sobre la arena.

Hace más de veinte años que abrió un hotel exclusivamete homosexual en esta zona, y eso propició a convertir a este pequeño paraíso del oeste costarricense en un lugar muy buscado por los turistas gays.

La Playita era el espacio indicado para el cruising y el nudismo, pero con la instalación de un gran hotel en las cercanías, las cosas se complicaron, así que los muchachos se movieron hacia un extremo de la playa y tratan de pasar inadvertidos cuando se despojan de sus trajes de baño.

Vestidos o desnudos, los viajeros homosexuales cada vez con más frecuencia siguen eligiendo Costa Rica, su propio paraíso multicolor.

Aún hoy en día, Cuba sigue siendo un paraíso misterioso para los turistas de todo el mundo. Es probable que los viajeros que se animen a visitar la isla lo hagan no solo para conocer los maravillosos paisajes que encierra su territorio, sino en especial para entrar en contacto con su cultura. La esencia cubana se respira en cada rincón de este país, y de seguro no defraudará a los visitantes.

Claro que también la historia atrae a la gente a la hora de elegirla como destino vacacional. Es que su historia antigua se relaciona demasiado con la actualidad, como si los límites no estuviesen claros. Desde los edificios de la época colonial, cuando Cuba era uno de los principales centros de ultramar de la Corona Española, hasta los vestigios de la libertad que se vivió durante algunas décadas. Y claro, la historia más reciente, la de la famosa revolución que extendió la República Socialista hasta nuestros días.

Por eso, en algunos aspectos, Cuba parece detenida en el tiempo, como si todo se hubiese quedado frenado en 1959. Es quizás, este detalle, en algún punto, el encanto que reina en este territorio, como un reducto de costumbres, de mitos, de un folklore propio, inigualable, imposible de encontrar en ninguna otra ciudad latinoamericana. El cubano es muy suyo y muy de su isla.

Mitos urbanos los hubo siempre, y son los que recorren kilómetros y llegan hasta otras partes del mundo. Historias típicas de la isla. Pero para saber si son o no verdad se debe pisar la tierra de esta isla que forma parte de las Antillas Mayores. Una isla única, irrepetible, repleta de paisajes cordilleranos, agrestes y, claro, de hermosas vistas y de preciosas playas de arena blanca que acompañan a las aguas azules del Mar Caribe.

Los turistas llegan cargados de prejuicios que escucharon fuera, y cuando se van, lo hacen con el corazón lleno de música, alegría, y de la idiosincrasia cubana, tan original, tan propia. Aunque quizás para muchos vivir en Cuba podría ser el peor de los castigos, los cubanos afrontan el día al día con una sonrisa y abrazan sus costumbres y tradiciones.

Si hay algo que encanta a los visitantes es precisamente el calor cubano, su amabilidad; los serviciales lugareños cambian la cara de la República de Cuba, y se convierten en un atractivo en sí mismos. A cada rincón que nos dirijamos siempre habrá un cubano para darnos una mano, para aconsejarnos un destino, para recomendarnos un restaurante.

Lugares para conocer en esta maravillosa isla sobran: Cienfuegos, la zona de Pinar del Río o también Santiago de Cuba. En cada rincón de este territorio insular encontramos un paisaje para fotografiar, un plato típico para degustar. Podemos alojarnos en algún gran complejo turístico o en uno de los hoteles cinco estrellas, pero también aprovechar la calidez de los cubanos al quedarnos en alguna casa de familia, sintiendo bien desde dentro la vida diaria de Cuba.

La Habana Vieja fue nombrada Patrimonio Cultural por la Unesco. Repleta de edificios coloniales y puntos históricos, este sector de la capital cubana es el primero que visitaremos al llegar a la ciudad, para conocer la Catedral, la Plaza de la Revolución, el Capitolio y el Fuerte, entre otros puntos que nos susurrarán al oído la historia más cruenta de esta nación.

Claro que luego podremos organizar algunas excursiones para conocer otros centros de interés en la isla. Pero para el turista homosexual, La Habana es el principal destino turístico de la isla, así que pasar unos cuantos días caminando por sus calles, recorriendo los edificios coloridos, o sentándonos a observar el atardecer en el Malecón son actividades fundamentales para entender por qué Cuba está surgiendo cada vez con más fuerza como un destino de turismo gay y lésbico.

Podemos pasearnos por cualquier espacio y visitar cualquier playa hermosa y repleta de servicios, pero son las Playitas del Sur, con El Chivo y Mi Cayito a la cabeza, las playas que ubicadas a 45 kilómetros de la capital atraen a los turistas homosexuales. En Mi Cayito el levante está a la orden del día.

La homosexualidad ya no es un delito en Cuba, y más allá de lo que se cree y de lo que muchos nos quieren hacer creer, visitar este país no acarrea ningún peligro para los homosexuales. Sí es cierto que quizás Cuba y su Habana no sean los típicos centros de turismo LGBT, pero en la diferencia está el gusto, y eso es algo que decidirá cada viajero.

La homosexualidad en Cuba se vive de puertas para adentro. Claro que hay gays y lesbianas, también travestis y transexuales, pero aunque existe cierta libertad de acción en la calle, la mayoría de las personas que tienen esta orientación sexual suelen resguardar sus preferencias.

Más allá de que no se encuentre demasiada información en Internet sobre este tema, o que no se consigan guías gays para turistas que buscan organizar su viaje a la República de Cuba, en La Habana existe una animada vida gay que sorprende a más de uno al arribar.

No hay locales especializados, ni restaurantes, bares o discos donde flamee la bandera del arco iris. Sin embargo, aparecen muchos espacios gay-friendly que abren sus puertas para todo tipo de gente, y otros lugares que después de una determinada hora o cierto día de la semana convocan a gente del colectivo homosexual.

Saturno, por ejemplo, es una disco pequeña que eligen muchos hombres gays y algunas mujeres lesbianas. Algo similar sucede con Discobar Tropical. En Gastropol se suelen organizar shows de travestis, y Comodoro es una disco de público variado, donde todo el mundo se puede sentir cómodo.

Cerca de la Rambla se ubica el epicentro gay; si bien la Confitería Fiat no es un reducto exclusivo, después de las diez de la noche atrae a un público masculino que sólo se interesa por su mismo sexo. Es en este barrio, conocido como el Vedado, a pasitos del Malecón, donde la zona rosa e invisible se extiende.

¿El punto de encuentro? En las afueras del Teatro Yara, frente al hotel Habana Libre, el lugar de reunión del colectivo homosexual. Hasta allí hay que llegar para poder enterarse de las novedades, de los lugares que se pueden visitar y de dónde está la movida gay que tanto buscamos. A falta de publicaciones especializadas, los muchachos cubanos no titubean al acercarse cautelosamente a los turistas para invitarlos a alguna fiesta, o incluso los taxistas que llegan hasta aquí tienen la información pertinente para trasladarnos a dónde lo deseemos.

Las fiestas gays son otro tema, y atraen a muchachos y a chicas lesbianas, que llegan con amigos, artistas y músicos para ponerle ritmo a estas fiestas que tienen lugar en domicilios particulares y que muestran el verdadero rostro de la Cuba libre, aunque, por supuesto, clandestina.

Si hay algo que sobra en España son las costas. No solo todos los frentes de la famosa Península Ibérica tienen costa sobre algún mar u océano, sino que también cuenta con diversas costas en cada una de sus islas. Además de sus interesantes ciudades cargadas de edificios antiguos, hechos históricos, museos y cultura por doquier, debemos comprender que este país europeo deposita toda su confianza turística en estas famosas costas, que no tienen nada que envidiarles a otras costas de distintas partes del mundo.

Los nombres dados a estos espacios fueron popularizándose no solo entre los lugareños, también llegaron a los medios de comunicación, y las agencias turísticas y las autoridades aprovechan estos títulos para vender mejor los destinos. Quizás la más famosa sea la Costa del Sol, aunque la Costa Brava no se queda atrás.

Pero existe una costa que tal vez no cuente con la misma fama que sus vecinas, aunque de todas maneras le hace honor a su nombre: la Costa de la Luz. Así es como se conoce a la franja costera de las provincias de Huelva y de Cádiz, muy cerca del Estrecho de Gibraltar, al sur de España.

En la Costa de la Luz resaltan varias localidades, pero en el último tiempo hay un destino que ha comenzado a ponerse de moda, y todos sabemos qué sucede cuando un sitio aparece bajo los reflectores. Sí, se populariza; probablemente cambia el ambiente, para bien o para mal; se llena de gente; suele haber más inversiones en infraestructura de servicios, por lo que la población crece irremediablemente; y comienza a ser nombrado en todas partes. Los Caños de Meca es un destino en donde se puede ver todo este fenómeno.

Lo interesante de este destino turístico es que es apenas un núcleo urbano, difícil de encontrar en los mapas generales. Pertenece al municipio de Barbate y a la provincia de Cádiz, y más que como una ciudad o un pueblo, lo podríamos describir como una larga calle o avenida que corre paralela a la costa, donde diferentes asentamientos poblaron la zona.

Precisamente su tamaño, tanto de territorio como de población, hace que Caños de Meca sea un lugar tan buscado para pasar unas vacaciones o también algunos días descansando, alejados del ajetreo de las grandes ciudades, en el extremo sur de la región de Andalucía, donde el sol y el Océano Atlántico colaborarán para crear un ambiente único de relax y diversión.

No existen las largas calles comerciales, ni los rascacielos, mucho menos las cadenas internacionales de hoteles. Por supuesto, sí encontramos variadas plazas hoteleras, según el gusto y el bolsillo; desde pequeños hoteles familiares, bungalows y campings, hasta casas de campo, donde se puede entrar en perfecto y armónico contacto con la naturaleza.

Y aquí en especial es donde reside el principal atractivo de este centro de turismo de la Costa de la Luz, en la naturaleza, porque Caños de Meca está inserto en áreas naturales protegidas, por lo que el cuidado del medio ambiente se nota a cada paso. El respeto por el entorno, el mar, la fauna y la flora de este lugar se hace palpable al llegar a Caños.

Caños de Meca es un sitio que se disfruta durante todo el año, pero aquí no tiene nada que ver con un clima tropical o con temperaturas moderadas los 365 días del año. No, en esta zona el verano es verano, y el invierno… pues, invierno. Lo que hace atractivo a este destino turístico español es que el lugar se aprovecha sin importar el clima.

En verano, claro, mucha playa, con temperaturas agradables y prolongadas horas de sol. En primavera, el paisaje cambia, brotan los árboles, las flores, el colorido llega hasta la playa. Esta estación, así como el otoño, es tranquila y el lugar está casi despoblado, por lo que la paz que se respira al caminar por la arena o por el hermoso pinar nos conecta con otra parte de nosotros mismos. En invierno, el frío arriba y los vientos azotan, la marea enloquece y los surfistas corren hacia las playas con sus tablas para disfrutar del oleaje. Caños de Meca también tiene su encanto en la estación más fría del año.

Pero sí, es la época estival la que atrae a los viajeros y, también, al turismo gay. Caños de Meca, de a poco, comienza a figurar entre los centros de turismo que los homosexuales pueden elegir a la hora de programar su descanso.

Cabe aclarar que quizás hoy en día se podría decir que Caños no es más que un interesante destino gay-friendly, y que lo ha sido durante mucho tiempo. No es ninguna novedad, no es que los gays y las lesbianas hayan llegado hasta la playa para clavar la bandera del arco iris como alguna vez lo han hecho los astronautas en la luna. Pero mientras que antes no parecía extraño, ahora que la industria turística ha avanzado, encontró en este segmento de población un grupo complejo, con dinero y muchas ganas de divertirse, que gusta de informarse sobre qué lugares son abiertos a recibir a cualquier persona sin importar su orientación sexual.

La naturaleza brota por los poros de Caños de Meca, en cada rincón, pero en especial en la costa. Y además de naturaleza, se podría hablar de naturalismo, un concepto muy extendido de relación con la Tierra y los cuatro elementos, con el espíritu y el alma y, sobre todo, con la libertad. Lo que muchos conocen como “nudismo”, otros prefieren llamarlo “naturalismo”, y no se trata solamente de pasearse desnudo, sino de despojarse de todo aquello que la sociedad impone, ya sea la ropa, ya sean los prejuicios.

Si en otros destinos turísticos de predilección homosexual, los viajeros gays se desesperan por localizar algún reducto nudista donde esté permitido olvidarse el bañador, en Caños de Meca encontrarán el lugar ideal para esta práctica.

Muchos aseguran que Caños de Meca es el último sitio hippie del mundo, ya que desde los años sesenta el hippismo arribó para quedarse, y además de hierbas, música tribal y rastas hasta la cintura, el nudismo formó parte de las prácticas de aquella gente que venía aquí a disfrutar de la libertad lejos de normas y moralismos. Claro, las cosas han cambiado, y el nuevo milenio arribó algo más conservador, pero todavía se puede sentir ese espíritu hippie que se impregna en este rincón del mundo.

La zona de playas cercana al faro del famoso Cabo de Trafalgar son muy visitadas, sin embargo algunas pequeñas calas se han formado por allí y crean espacios reducidos y más íntimos, donde muchos llegan a practicar el nudismo. Este es uno de los sectores elegidos por los gays para pasar el día en contacto con su lado natural. Las playas aquí son peligrosas, porque el oleaje no da tregua.

Para nadar y disfrutar del día al sol, es mejor acercarse a la zona más “céntrica”, por así decirlo, de Caños de Meca, donde las playas Marisucia y Pirata concentran un público más familiar en sus extensas playas de arena dorada. El agua se mantiene calma y permite practicar snorquel o incluso salir para hacer alguna excursión de buceo. Toda esta zona tiene los mejores servicios para el turista, y es donde se ubican los bares y chiringuitos.

Pero lo mejor es alejarse del gentío y caminar hacia el lado de Barbate, donde el paisaje comienza a cambiar cuando aparecen los acantilados y las playas un poco más “alternativas”, claro, las elegidas por gays y lesbianas.

La playa nudista más conocida es la de Castillejos, o Los Chorros; este es el último lugar hasta donde se puede llegar con auto. Los bañistas que descansan entre las rocas disfrutan de la paz del lugar, evitan miradas extrañas, y son conscientes del fenómeno que tiene lugar muy cerca de allí y que dio origen al nombre de este centro vacacional. Se llama “caños” a unas vertientes de agua dulce que brotan de los acantilados. En algunas partes solo es humedad, en otras forman verdaderos manantiales rodeados de vegetación.

Para caminar entre los acantilados e ir en busca de pequeñas calas donde alejarse del resto del mundo, hay que atravesar a pie, bien calzados, todas las rocas, y estar muy seguros de donde se pisa y a qué hora crece la marea, ya que si no lo sabemos con certeza es mejor no aventurarnos, de lo contrario podríamos quedar atrapados entre el mar y las rocas.

Lo interesante de Caños de Meca como destino de turismo LGBT es que difiere mucho de los íconos gays. Aquí la noche es noche, es cierto, pero es imposible localizar algún bar o disco que sea solamente gay. Sin embargo, la mayoría de los locales, así como los alojamientos, son completamente gay-friendly. El respeto se respira en Caños de Meca desde hace mucho tiempo, y seguramente conocer este dato de importancia para el colectivo homosexual hará crecer a la zona como destino de turismo multicolor.

Así que a falta de sauna o de dark room, se recomienda disfrutar hasta tarde de la movida que se genera en los chiringuitos sobre la playa, tomar un trago en alguna terraza, y alejarse en busca de alguna disco para bailar toda la noche, o incluso también seguir bailando con el after hour.

Diversión existe, naturaleza sobra; así es Caños de Meca, un alternativa muy interesante para gays y lesbianas que andan en busca de algo distinto.

No hace falta ser gay para saber que San Francisco es el paraíso gay. No solo por excelencia, también por historia y tradición. Quizá San Francisco no sea hoy en día el destino de turismo homosexual preferido, ni el más promocionado, ni el más elegido a la hora de emprender un viaje, pero esta ciudad es un ícono multicolor que muchos integrantes de la comunidad LGBTTI ansían conocer alguna vez en su vida.

Para los muchachos gays o las chicas lesbianas que viven dentro de un termo, basta decir que San Francisco es quizás la ciudad más cosmopolita de la costa oeste de los Estados Unidos, incluso más que Los Ángeles, su prima hermana glamorosa. Sí, tal vez menos famosa que esta celebridad del estado de California, pero San Francisco es una ciudad con clase, estilo y miles de habitantes gays.

El nombre hispano de esta ciudad que se ubica en la península homónima, bañada por las costas del Océano Pacífico, tiene su origen en una antigua misión española que en el siglo XVIII fue designada así en honor al santo católico San Francisco de Asís. La llamada “fiebre del oro”, a mediados del siglo XIX, atrajo a nuevos habitantes, y la zona cercana a la bahía de San Francisco comenzó a poblarse rápidamente.

Ciudad de inmigrantes, la mayor parte de la población actual proviene de otros lugares del mundo; es que es simple enamorarse de la belleza paisajística de San Francisco. Colinas, hermosas vistas de la costa, casas victorianas distribuidas por las calles que suben y bajan, y la historia que acompaña a la población son imanes, no solo para el turismo nacional e internacional, sino también para atraer a viajeros que se convertirán en futuros habitantes.

Los inmigrantes llegaron para quedarse, y se fueron agrupando en diferentes barrios. Enormes comunidades mantienen su lenguaje, sus tradiciones, sus fiestas, y las calles que pueblan se han vuelto un atractivo en sí mismo. La “pequeña Italia”, el barrio latino de The Mission y Japantown son algunas de las comunidades extranjeras más numerosas que se asientan en la ciudad y condado de San Francisco, aunque la más famosa de todas se ha consolidado a lo largo de los años: Chinatown. Negocios por doquier, típicos restaurantes, y toda la cultura de esta extensa colectividad que se ha apropiado de las calles, casi convirtiéndolas en una sucursal de Pekín.

El encanto multicultural es solo un aspecto más de esta ciudad multifacética, una de las más pobladas de los Estados Unidos. Si sumamos el aire cosmopolita al arte y a la cultura que se desprende de sus galerías, museos y antiguos edificios, San Francisco se convierte en un destino ideal para vacacionar, porque es un centro urbano que jamás aburrirá al visitante. Recorrerla completa llevará días, y el turista no puede dejar la costa oeste si haber cruzado el famoso Puente Golden Gate, que une el centro con el condado de Marin. Ya sea a pie o en auto, el gigante naranja, es el símbolo inequívoco de la ciudad, así como también lo es el Parque Golden Gate; con sus más de 4 km², posee tantos puntos de interés que es imposible de conocer completo.

Pero el turista gay no llegará hasta aquí sólo atraído por el benigno clima, por el tour a la antigua cárcel de la Isla de Alcatraz, y tampoco para visitar alguna exposición de arte en alguno de los tantos museos de la ciudad. San Francisco es para el viajero gay el ícono principal de la lucha por los derechos homosexuales. Ni Nueva York ni Ámsterdam, ¡San Francisco!

Es curioso saber cómo fue la génesis de esta “ciudad gay”, porque aún después de averiguarla, sigue pareciendo extraña. Es que los militares tuvieron mucho que ver con la formación del barrio gay. Luego de la Segunda Guerra Mundial, muchos hombres expulsados del ejército por conducta homosexual fueron enviados a las bases de San Francisco para ser procesados. Sí, algunos de ellos no tardaron en enamorarse. Es posible que muchos se enamoraran de otros hombres; quizás, algunos sólo de las colinas, del tranvía que trepa por las calles y del paisaje que se vislumbra entre la niebla matinal. Seguramente, ninguno de ellos dudó un segundo en instalarse aquí.

Sumado a este pequeño detalle, San Francisco comenzó a convertirse en la década de los cincuenta en el centro más liberal del país de la Estatua de la Libertad. Escritores y artistas pensaron en sus cafés, hicieron arte en sus calles, y se convirtieron en fervientes activistas.

1967 fue el Verano del Amor. Hippismo, marchas antibélicas y amor libre. San Francisco era la tierra de las libertades, y las contraculturas encontraron en esta maravillosa ciudad su lugar en el mundo. Los activistas homosexuales no podían ser menos, y el más famoso de ellos se ha convertido en un símbolo indiscutible de los derechos gays. Una leyenda, un mártir: Harvey Milk.

Milk llegó desde la costa este buscando otra vida, buscando su lugar en el mundo, un lugar donde poder ser él mismo. Se asentó en el distrito de El Castro, la villa gay por excelencia, y allí abrió su casa de fotografía. Se convirtió en el primer concejal de la ciudad, y del país, en ser homosexual declarado, y desde su posición de poder nunca dejó de encabezar marchas y de luchar por la igualdad. Tuvo fe y brindó esperanza a jóvenes de todo el mundo. La lucha se llevó su vida, y su asesinato desembocó en una multitudinaria marcha que aún sigue emocionando.

Su local de venta de cámaras se mantiene como en los setenta y se ha convertido en un lugar histórico por el que ningún turista homosexual deja de pasar. El monumento en su honor es otro de los espacios más visitados.

En el barrio El Castro las banderas del arco iris se multiplican. A partir del epicentro gay, en la intersección de la Calle Castro con la Calle 18, los negocios se apresuran por atraer a los visitantes. Todo tipo de locales dedicados al colectivo homosexual pueden ser encontrados en la villa gay. Y aunque la amplia población gay y lésbica que habita San Francisco se distribuye por toda la ciudad, es este el lugar elegido por muchos para establecerse.

Hablar de hoteles exclusivos para gays, de discos, bares y restaurantes sería imposible. ¡Existen demasiados! De todo tipo y para todos los gustos, se debe insistir, ¡San Francisco es el paraíso gay y no hay lugar que logre hacerle sombra!

Muchos ciudadanos gays de los Estados Unidos y turistas gays y lesbianas de todas partes del mundo llegan a finales de junio para sumarse a la Marcha del Orgullo que copa las calles del antiguo Eureka Valley, y que ahora no sería conocido de otra manera más que como The Castro.

Pero los habitantes del colectivo LGBT nunca se cansan de festejar y siempre hay oportunidad de salir a la calle, luchar por los derechos, hacer ondear la banderita multicolor y, además, divertirse con libertad. Eventos, fiestas y celebraciones son muy comunes, como por ejemplo el Festival de Cine Gay y Lésbico, que tiene lugar en el famoso Teatro Castro. ¿Las fiestas más famosas? La Marcha Dyke, donde las lesbianas se apoderan de las calles, y Halloween, porque toda ocasión es buen para disfrazarse.

Pero en realidad, para los turistas gays, San Francisco es un universo multicolor durante todo el año, porque la tolerancia se respira en sus calles y la libertad descontractura a los que llegan hasta aquí en busca de ese lugar, de ese espacio, de ese ámbito que quizás no encuentran en sus pueblos o ciudades. Por eso San Francisco es un destino de turismo gay que no se puede describir fácilmente, porque hay que palparlo, olerlo y disfrutarlo para comprender los porqués.

Como muchas otras ciudades costeras españolas, Sitges también tiene un interesante pasado como pueblo de pescadores. Sí, esta ciudad de Cataluña, ubicada en la provincia de Barcelona no podía ser menos que muchas de sus competidoras, que al igual que ella han crecido de la mano del turismo.

Queda poco del pasado pesquero de Sitges, hoy una ciudad dedicada plenamente a la industria turística, que a lo largo de los años se fue convirtiendo en uno de los principales centros turísticos de España y que aún sigue creciendo cada día más.

Sitges tiene muchísimo para ofrecer, sus habitantes orgullosos pueden dar testimonio de su patrimonio. También aquellos turistas que han pasado por sus calles; lo mismo podrían decir los futuros viajeros, que han quedado encantados con las fotos y las bondades prometidas en los diferentes folletos turísticos de las agencias de viajes que promocionan esta ciudad de la Costa Dorada, no solo como un destino maravilloso para pasar las vacaciones, sino también como uno de los principales destinos de turismo homosexual de Europa.

Por supuesto esta denominación no es nueva; desde la década del sesenta, Sitges se fue perfilando como un centro vacacional dedicado al turismo LGTTBI, y ese fue el rumbo que siguió durante varias décadas. “Hazte fama y échate a dormir”, dice una frase popular, y eso parece ser lo que hizo Sitges, ya que en los últimos años, en los que el turismo gay y lésbico se ha incrementado y se ha vuelto uno de los principales segmentos de la industria turística, esta ciudad española ha perdido muchísimos visitantes de este colectivo.

El turismo gay creció alrededor del mundo; con el advenimiento de nuevas políticas en materia de legislación de igualdad, otros destinos se comenzaron a perfilar como las nuevas vedettes, y el turista homosexual, siempre al tanto de las noticias, ha comenzado a probar otras alternativas y se ha dejado seducir por la novedad.

Se podría decir que Sitges sufrió lo mismo que otras ciudades consagradas de turismo gay, como Ámsterdam y Río de Janeiro. En este caso particular, la ciudad de Barcelona se erigió como una fuerte competidora. Según algunos estudios, muchos viajeros homosexuales empezaron a elegir a la gran ciudad como base para hospedarse, y Sitges quedó relegada a las noches en que estos deciden recorrer los 40 kilómetros que separan a un centro de otro, para disfrutar de la oferta nocturna que ofrece el centro vacacional costero.

Debido al descenso del número de turistas del colectivo gay, es que las autoridades encargadas del turismo en Sitges han lanzado nuevas campañas para recuperar a esta ciudad como un importante destino de turismo gay y lésbico.

Más allá de la especificidad, lo cierto es que Sitges es el lugar ideal para todo tipo de turismo. Desde el turismo familiar que llega en los meses estivales, hasta el turismo ecológico que tiene lugar, en especial, en la zona del Macizo de Garraf, un sector natural protegido, digno de ser visitado por sus hermosos paisajes y también por la cantidad de actividades que pueden ser practicadas en su amplio territorio. Deportes extremos y avistamiento de aves son solo algunos de los pasatiempos preferidos.

Sitges es sobre todo una ciudad cultural; divida en dos, posee una parte antigua, con hermosos edificios que recuerdan viejas épocas, y también un sector moderno, repleto de hoteles de lujo y restaurantes. Galerías, centros de convenciones y museos se multiplican en esta pequeña ciudad, sobresaliendo el Museo Cau Ferrat, con una enorme cantidad de obras de arte del modernismo español; el Museo Romántico, ideal para conocer la forma de vida de una familia sitgetana del siglo XIX, en la que también destaca una enorme colección de muñecas; y el museo del Palacio Maricel, que en una hermosa construcción expone arte marítimo y medieval.

Lo interesante de Sitges es que es un centro de turismo que no tiene fecha de caducidad. Sitges no solo reluce en verano, también lo hace durante todo el año, porque su microclima promete más de trescientos días de sol. Así que durante la época estival, los turistas de todo el mundo pueden disfrutar de las playas sobre el Mar Mediterráneo, y en otoño o invierno también pasear por la costa, degustar los exquisitos platos regionales y deleitarse con la vida cultural que esta localidad de la Costa Dorada ofrece a los recién llegados.

Los turistas gays se toparán con 4 kilómetros de costa y más de diecisiete playas de arenas finas y doradas, muy cuidadas y hermosas, para deleitarse al sol. Claro que no podían faltar las playas nudistas, como la Cala Morisca o la Playa de Balmins. Suelen ser de público mixto, aunque los homosexuales tienen sus sectores bien reconocidos.

Al contar con una amplia comunidad gay residente, Sitges posee muchos bares y negocios específicos para el colectivo homosexual, por lo que gays y lesbianas podrán elegir entre una amplia oferta de restaurantes, bares, pubs y locales de ropa de todo tipo.

La conocida “Calle del Pecado”, en realidad llamada Calle del Primero de Mayo, es el epicentro de la vida nocturna. La movida comienza cerca de la medianoche y se extiende hasta bien entrada la madrugada. Por supuesto, no es el único lugar en donde los locales nocturnos reinan; por ejemplo, la calle San Buenaventura es la más elegida por el público LGBT.

Atlántida es la disco del ambiente más conocida, pero los bares y pubs florecen cada año como el Organic Club, el Ricky, el B-Side y el Bar 7. Para el público lésbico el bar Maripili, donde las chicas lesbianas van a juntarse para luego recorrer otros locales nocturnos de la zona, porque en Sitges salir de ronda es una de las actividades preferidas de los que llegan a enamorarse de esta ciudad, que cada vez son más, porque esta localidad española tiene mucho para ofrecer a los visitantes.

¿Existe alguien en este planeta que se atreva a quitarle a Ámsterdam su título de “capital gay de Europa”? No importa que haya pasado mucho tiempo, que el mundo haya cambiado, que las sociedad se haya modernizado, que haya miles de avances en los diferentes campos de la vida, Ámsterdam es y será la reina indiscutida del turismo homosexual a nivel internacional.

En la última década se ha producido un fenómeno. Es difícil de explicar y de analizar, y querer desglosarlo nos terminaría llevando al clásico enigma de “¿qué apareció primero el huevo o la gallina?”. Creció el turismo gay porque cada vez son más los viajeros homosexuales que buscan destinos de su interés, y a la vez se podría decir que cada día aumenta más el tránsito de este tipo de viajeros porque se promociona a estos destinos especialmente para la comunidad. Es un ida y vuelta que nunca termina.

Ámsterdam, la capital de los Países Bajos u Holanda, como se conoce popularmente a este país, surgió como destino de turismo gay mucho tiempo antes de que a alguien se le ocurriera dividir al turismo en diferentes tipos de viajes según el usuario. Digamos que cuando un operador turístico tuvo la maravillosa idea de listar dos o tres lugares bajo una banderita del arco iris, Ámsterdam ya era un paraíso para el colectivo homosexual.

Desde su orígenes, la población de esta ciudad europea estuvo abierta al cambio. A lo largo de los siglos se tuvo que ir amoldando a las distintas políticas y a los diferentes sucesos que tuvieron lugar en el continente o que incluso llegaron a afectar a todo el mundo. Si bien en este país la homosexualidad estuvo penalizada durante muchos años, luego de la Segunda Guerra Mundial las cosas cambiaron definitivamente, y la libertad llegó en todos los ámbitos.

Se puede decir que la sociedad holandesa, y en especial la población de Ámsterdam, es de avanzada. Educación sexual, legalización del aborto, de la prostitución, de la pornografía. Temas que en otras partes del mundo aún hoy en día, en los albores del siglo XXI, todavía se consideran tabú.

Por décadas, Ámsterdam fue una ciudad moderna, tolerante, cien pasos por delante de cualquier otra ciudad europea. Los que tenían la suerte de visitarla, volvían a sus hogares maravillados unos, sorprendidos otros, indignados unos cuantos.

Si bien hoy ya no sorprende tanto ni es lo que era, el Barrio Rojo de Ámsterdam no puede ser esquivado en un recorrido turístico. Las luces de neón, los escaparates con cortinados y luces rojas, las prostitutas ofreciéndose al mejor postor. En esta zona todo es legal, pero a la vez prohibido para muchos que llegan a sorprenderse en sus calles.

Al estar ubicado en un lugar céntrico, en la zona antigua de la ciudad, el Barrio Rojo figura en cualquier itinerario turístico que no deje afuera ningún punto de interés para los recién llegados. Y de la misma manera que pueden caminar por aquí, observando todo a su alrededor, sonrojándose, divirtiéndose, maravillándose, también luego andarán por otras calles de esta ciudad, que parece un pequeño pueblo, no solo por sus dimensiones y su limpieza, también por el ambiente que se respira.

Paseos hay miles; lugares de importancia por su historia y su arquitectura, también. Una vez que pisemos Ámsterdam no nos podemos olvidar de que es una capital cultural europea y que hay cientos de cosas que podemos observar aquí que son imposibles de encontrar en otra parte del mundo, por ejemplo la variedad de museos. Entre los más importantes figuran el Museo Van Gogh, con más de doscientas obras de este autor, o la Casa Museo de Rembrandt, dos de los más visitados. Claro que si nos gusta el arte, y en especial la pintura, el Rijksmuseum alberga una importante colección de arte holandés.

No, todavía no es momento de romper la noche, y además no podemos decir que estuvimos en Ámsterdam y que no pasamos por uno de sus puntos típicos, la Casa de Anna Frank, el lugar donde se refugió esta niña y en donde escribió el famoso diario que daría la vuelta al mundo. Un relato desgarrador de los peores años del nazismo. Para conocer parte de la historia de la época de la ocupación nazi, también podemos conocer el Museo de la Resistencia.

Un símbolo indiscutible de la capital holandesa son sus canales. Kilómetros y kilómetros de canales, en donde navegan las famosas casas flotantes, y que son surcados por más de mil puentes, por algo Ámsterdam es llamada “la Venecia del Norte”.

Estos canales no sólo son una postal conocida en el resto del mundo, sino que desempeñan un importante papel en la historia y en la vida diaria de esta ciudad. También son los protagonistas del famoso Gay Parade, durante los primeros días de agosto. Si bien durante toda la semana los festejos del orgullo gay copan las calles de Ámsterdam, es este desfile de barcazas el que cierra a celebración, cuando más de cincuenta barcos engalanados para la ocasión surcan las aguas del canal, con música y miles de personas disfrazadas y disfrutando del día. Un desfile como ninguno en el mundo.

Además de esta gran fiesta de color y alegría, los eventos gays se distribuyen a los largo de todo el año, pero en especial de abril a septiembre, los meses en que el clima es más ameno en esta ciudad y el sol y la temperatura templada invitan a conocerla. Al ser cortas las distancias, es fácil recorrer las calles a pie o en bicicleta, el medio de transporte preferido de los ciudadanos.

El primer local gay se abrió en los años veinte; el primer hotel, durante la década del cincuenta. No cabe ninguna duda de que se trata de una ciudad pionera en recibir a los viajeros homosexuales y que desde siempre tuvo con qué entretenerlos. Además de alojamiento exclusivo para miembros del colectivo gay, también localizamos un hotel para aquellos que disfrutan del sadomasoquismo.

De más está decir que lo que sobra en Ámsterdam es vida nocturna: bares, cafés, discos, saunas y dark rooms siempre están listos para recibir a los lugareños y también a los turistas. Sí, para todos los gustos, salvo para la parte femenina. Es que las lesbianas no encontrarán aquí locales sólo para ellas, aunque claro existen muchos que son mixtos. Si bien los movimientos gays son muy importantes en este país, las lesbianas quizás se sientan más representadas por movimientos únicamente de mujeres de otras partes del mundo.

Algo que abunda en Ámsterdam, aunque no es exclusivamente gay, son los famosos coffeeshops. Por supuesto aquí podremos beber café y también otras bebidas, pero en realidad lo interesante de estos lugares es que son los únicos espacios donde la marihuana está legalizada. Así que hachís y otras sustancias de todo tipo y de toda forma pueden ser consumidas en estos negocios. Lo malo es que cada vez quedan menos, y se agrupan también en las zonas de sex shops y librerías dedicadas al colectivo gay.

Hay varias zonas consideradas “gays” en la ciudad de Ámsterdam; mientras que algunas nuclean a locales más bohemios, otros se dedican al cliente leather. En otra zona el gay promedio es más del estilo ejecutivo, así que allí abundan los restaurantes de diseño y los locales más sofisticados.

Más allá de las especificaciones de cada sector gay, sin duda el más conocido de todos es el que se denomina Pink Point. Recibe su nombre de un negocio que se encuentra allí y que se dedica a la venta de suvenires de temática. Fue el primero en su tipo en el mundo, y llegarse hasta aquí para el turista será la manera ideal de conseguir información de su interés, sobre eventos y lugares para visitar.

En el mismo lugar se encuentra el Homomonument, el monumento, que se levantó en 1987 para recordar a los homosexuales víctimas del nazismo, y también en honor a todos aquellos que han sido oprimidos por su orientación sexual. Por supuesto, es un ícono de esta ciudad.

¿Cómo decir que Ámsterdam ya no es lo que era después de haber detallado toda su oferta homosexual? Sin embargo, es cierto, en los últimos años la afluencia de turistas ha menguado. Es que quizás ya pasó de moda. Ya no es novedad su desenfado o su libertad sexual. Hoy en día han surgido otros lugares también tolerantes, que además ofrecen una amplia y variada oferta nocturna y de servicios planeados especialmente para el sector gay y lésbico, entonces Ámsterdam ha perdido puntos en las guías de turismo.

¿Caerá en el olvido? ¡Jamás! Porque Ámsterdam permanecerá en el imaginario homosexual como un destino de turismo gay pionero en su tipo, donde las libertadas se han respetado desde siempre.

Muchas personas creen, erróneamente, quizás porque es la postal más conocida a nivel internacional, que Río de Janeiro es la capital de Brasil. Nada más lejos de la verdad, aunque debemos tener en cuenta que sí fue capital del Imperio desde que se declaró la independencia de Portugal hasta el año 1960, cuando el título se trasladó a Brasilia. De todas maneras, para no restarle importancia, podríamos decir que Río es “la capital de la diversión”, pero no solo dentro del ámbito nacional; deberíamos aventurarnos a decir que es “la capital de la diversión del mundo”.

No es extraño, si afirmamos esto, que gays y lesbianas de todo el planeta hayan elegido a este país de Sudamérica como un destino de turismo gay, aún cuando el concepto de “turismo homosexual” no existía como tal. No, hablar de este nicho de mercado en la industria turística es algo relativamente nuevo y moderno, por eso es que, si bien ya hay conclusiones y estudios importantes realizados al respecto, aún se sigue investigando al turista tipo, intentando entender su forma de viajar y sus maneras de consumo.

Así que en el caso especial de Río de Janeiro hay que aclarar que no se trata de un típico centro de turismo rosa; no surgió llamando la atención de mujeres y hombres homosexuales, sino que fueron ellos mismos los que eligieron esta ciudad y la convirtieron en la “reina del turismo gay de Sudamérica”.

Con el paso del tiempo y la especificación del turismo en general, Río fue perdiendo su corona, en especial desde que Buenos Aires se transformó en un destino turístico de renombre en el sur del continente, llamando la atención de los viajeros homosexuales, siempre dispuestos a conocer nuevos lugares, y mucho más si la población los recibe con los brazos abiertos, y el circuito de locales está preparado especialmente para ellos.

La competencia sana también crea rivalidad, y ya era hora que desde las autoridades de Brasil comenzarán a preocuparse por recuperar su puesto y aprovechar la ya renombrada reputación que había alcanzado Río de Janeiro y que colocaba a la ciudad junto a otros grandes centros como Madrid, Ámsterdam y Barcelona.

Por eso también las distintas gobernaciones y centros de poder de otras ciudades y estados se dieron a la tarea de atraer a este segmento de la población que es uno de los más buscados de la industria turística mundial, ya que los viajeros homosexuales generan importantes ingresos en los países amigables con la comunidad gay

Brasil hace tiempo que es amigable, pero eso no basta. Así que en distintas convenciones se empezó a tratar el asunto y se decidió promocionar ciertos sitios gay-friendly, como por ejemplo Salvador de Bahía, un destino que creció mucho en poco tiempo.

Florianópolis no se queda atrás. Los entendidos aseguran que es la tercera ciudad de Brasil que eligen los turistas gays para pasar sus vacaciones. Cuenta con algún centro nocturno de público homosexual, como la disco Concorde o Dr. Zhivago, y también con un sector reconocido por el colectivo gay en la Praia Mole, llamado La Galheta, una pequeña playita rodeada de piedras, que otorga una sensación de seguridad y privacidad para los veraneantes.

San Pablo es la capital financiera del país, pero aunque muchos no lo crean, también sabe cómo divertirse. Los lugareños aseguran que la noche gay es mucho más variada que la de Río, pero claro, San Pablo no tiene las playas o los atractivos que ostenta la ciudad carioca. Sin embargo, esta gran urbe ofrece otras oportunidades, como salir de compras, disfrutar de las galerías y los hoteles internacionales, además de restaurantes de primer nivel. Y, por supuesto, la oferta nocturna especialmente pensada para gays y lesbianas.

Los paulistas también están orgullosos de su propio orgullo, porque en San Pablo se organiza una de las Gay Parade más grandes del mundo, que convoca a un número impresionante de personas a marchar y desfilar por la famosa Avenida Paulista.

Pero no importa lo que digan los demás, ni los intentos de otras poblaciones por atraer al turismo gay, Río de Janeiro no tiene competidor posible, porque año a año sigue siendo elegida por miles de personas que llegan especialmente hasta el sur de Brasil para disfrutar a pleno de esta ciudad.

Claro que febrero es el mes más elegido y el más solicitado. Cuesta mucho conseguir alguna plaza hotelera en esta época, porque es cuando tiene lugar la fiesta más importante de todo Brasil, claro que de la ciudad y, por qué no, también del mundo, porque nadie dudaría de que el Carnaval de Río es el más famoso del planeta.

Durante una cuantas semanas, la fiesta, la algarabía, el alcohol, los disfraces y el “vale todo” toma las calles de Río. Las scolas do samba se preparan, las carrozas se apropian de las calles, y la gente se entrega al disfrute de los excesos.

Chicos gays, musculosos y con mucho ritmo; hermosas mujeres con el cuerpo al descubierto; música pegadiza y disfraces por doquier. ¿Quién no querría llegar a Río de Janeiro precisamente en esta época? Por supuesto, muchos hombres y mujeres homosexuales organizan sus vacaciones para arribar a esta ciudad brasileña en el mejor momento.

De todas maneras, como es sabido, Río es un centro para disfrutar durante todo el año, ya que su clima cálido y su oferta turística nos ayudan a pasarla bien, sin ninguna duda, los 365 días del año.

Sí, podemos embarcarnos en alguna aventura, practicar algún deporte extremo, contratar un city tour para conocer los puntos de interés de la ciudad; además de acercarnos al famoso cerro Pan de Azúcar, y visitar el cerro Corcovado y su Cristo Redentor, el emblema de Río de Janeiro.

Una vez que hayamos recorrido los lugares obligados como cualquier buen turista debe hacer, soltémonos el pelo, calcémonos la zunga y dejémonos conquistar por el costado gay del Brasil. Para eso sería una buena opción tomar un poco de sol en la fabulosa playa con forma de medialuna del famoso barrio de Copacabana.

Por la noche es una buena idea también pasarse por esta zona, ya que la movida nocturna y gay estalla en este barrio. La Cueva es una disco antigua, pero tradicional de Río. Algunas fiestas tienen lugar en la disco The Copa, que también es restaurante y lounge, así que su público es bastante variado. Más conocido es el complejo Le Boy, que estalla después de la madrugada. Y para las chicas, La Girl, donde las lesbianas encuentran un punto de reunión pequeño e íntimo.

Si bien existen saunas, la mayoría de los locales dedicados al mundillo gay son mixtos y hetero-friendly, por lo que gays y lesbianas son bienvenidos con todos sus amigos, sin importar la orientación sexual. No abundan los dark room ni los bares leather, de todas maneras salir de marcha en Río de Janeiro tiene su propio gusto.

En general, los cariocas cenan tarde, alrededor de las ocho o las nueve de la noche, por lo que después de probar algún plato típico o de volcarnos por una comida en un restaurante con carta más internacional, conviene hacer tiempo en alguno de los bares gays que abundan en Copacabana, para después dirigirnos a algún club nocturno, de los que abren recién después de la medianoche y cierran sus puertas alrededor de las seis de la mañana.

Otra opción son las fiestas gays que suelen tener lugar en el centro de Río; muchas de ellas ya tienen una merecida fama, ya que se organizan desde hace años. Buenos ejemplos de esto son la B.I.T.C.H., la X-Demente o la Fiesta Blanca.

Pero Río de Janeiro no termina aquí, porque si existe algo tradicional en el circuito homosexual de esta ciudad brasileña es particularmente Ipanema, tradicional barrio, uno de los más chics y exclusivos, ubicado cerca de Copacabana, al sur de la ciudad. El lujo se palpa en cada una de sus calles, aunque si a gay nos referimos, no podemos dejar de transitar por la rua Farme de Amoedo, el paraíso homosexual en este rincón del mundo.

Además de una interesante noche, con bares y cafés gays, el día también tiene su encanto, porque la playa Farme es exclusivamente de la comunidad, y la bandera de siete colores que ondea por allí nos da a entender que en ese espacio playero nos sentiremos como en casa. No, aquí no hace falta escatimar mimos, besos y mucho cariño con nuestras parejas, por eso Ipanema es un barrio tan frecuentado por el colectivo LGBTTI.

Las playas nudistas no abundan en Brasil, sin embargo Río no podía carecer de naturalismo siendo un destino gay tan famoso. Abricó es la playa nudista de la zona, muy frecuentada, por supuesto, por hombres gays en busca de otros hombres gays.

Cada viernes, con los diarios más importantes de la ciudad, se publican suplementos dedicados al mundo multicolor. Adquirir uno de estos periódicos es una buena idea, ya que allí viene la guía semanal para saber qué nos depara cada jornada, tanto de día como de noche. Pero recordemos que en todo momento, siempre hay algo que acontece en Río de Janeiro, algo que seguramente todos disfrutaremos…

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